Berliner Boersenzeitung - En la capilla ardiente, el último adiós a Isabel II

EUR -
AED 4.194964
AFN 71.962329
ALL 95.607711
AMD 430.633064
ANG 2.044746
AOA 1047.455718
ARS 1597.169164
AUD 1.633408
AWG 2.056074
AZN 1.937983
BAM 1.947808
BBD 2.300461
BDT 140.154929
BGN 1.952481
BHD 0.434119
BIF 3390.787219
BMD 1.142263
BND 1.461603
BOB 7.892616
BRL 6.088954
BSD 1.142213
BTN 105.429411
BWP 15.564139
BYN 3.379633
BYR 22388.358054
BZD 2.297075
CAD 1.567813
CDF 2578.08801
CHF 0.903144
CLF 0.026534
CLP 1047.694983
CNY 7.877735
CNH 7.885249
COP 4206.042137
CRC 537.395008
CUC 1.142263
CUP 30.269974
CVE 109.814419
CZK 24.467299
DJF 203.395446
DKK 7.469419
DOP 70.172076
DZD 152.519197
EGP 59.872586
ERN 17.133947
ETB 178.286769
FJD 2.545759
FKP 0.858727
GBP 0.862717
GEL 3.11834
GGP 0.858727
GHS 12.404105
GIP 0.858727
GMD 83.968708
GNF 10012.915882
GTQ 8.759061
GYD 238.959522
HKD 8.941847
HNL 30.233947
HRK 7.538477
HTG 149.765495
HUF 392.485624
IDR 19372.840409
ILS 3.591663
IMP 0.858727
INR 105.756264
IQD 1496.260674
IRR 1509757.783542
ISK 144.265995
JEP 0.858727
JMD 179.214662
JOD 0.809911
JPY 182.340006
KES 147.733832
KGS 99.89057
KHR 4580.206897
KMF 492.315655
KPW 1028.036787
KRW 1716.535902
KWD 0.351166
KYD 0.951795
KZT 559.16568
LAK 24474.578059
LBP 102280.730681
LKR 355.471461
LRD 209.012399
LSL 19.183488
LTL 3.372806
LVL 0.690944
LYD 7.288096
MAD 10.757561
MDL 19.925244
MGA 4742.540823
MKD 61.388118
MMK 2398.079178
MNT 4076.711204
MOP 9.207521
MRU 45.698494
MUR 53.127208
MVR 17.648461
MWK 1980.473893
MXN 20.473351
MYR 4.4988
MZN 73.001428
NAD 19.183488
NGN 1582.606175
NIO 42.027556
NOK 11.156005
NPR 168.686859
NZD 1.97274
OMR 0.439203
PAB 1.142114
PEN 3.938839
PGK 4.994507
PHP 68.067038
PKR 318.920633
PLN 4.270853
PYG 7368.76513
QAR 4.151964
RON 5.097466
RSD 116.890386
RUB 91.630602
RWF 1666.761092
SAR 4.286839
SBD 9.197181
SCR 17.439444
SDG 686.500582
SEK 10.812155
SGD 1.46549
SHP 0.856993
SLE 28.04248
SLL 23952.699825
SOS 651.626304
SRD 42.88965
STD 23642.541316
STN 24.399885
SVC 9.993994
SYP 126.248614
SZL 19.177313
THB 36.927147
TJS 10.94768
TMT 3.997921
TND 3.37784
TOP 2.750295
TRY 50.476467
TTD 7.746216
TWD 36.774707
TZS 2975.292043
UAH 50.368233
UGX 4294.379678
USD 1.142263
UYU 45.881742
UZS 13791.412287
VES 505.685187
VND 30034.667687
VUV 135.076355
WST 3.124335
XAF 653.276533
XAG 0.014183
XAU 0.000227
XCD 3.087023
XCG 2.058454
XDR 0.812466
XOF 653.276533
XPF 119.331742
YER 272.486584
ZAR 19.332787
ZMK 10281.734904
ZMW 22.231781
ZWL 367.808273
En la capilla ardiente, el último adiós a Isabel II
En la capilla ardiente, el último adiós a Isabel II / Foto: Yui Mok - Pool/AFP

En la capilla ardiente, el último adiós a Isabel II

A medida que abandonan la capilla ardiente de la reina Isabel II tras presentar sus respetos, casi nadie puede resistirse a echar una última y fugaz mirada a su féretro. Uno incluso le dice adiós con la mano.

Tamaño del texto:

Es la última despedida a una muy querida monarca, en una triste y solemne escena en la casi milenaria sala de Westminster Hall, donde reposa su cuerpo hasta el funeral y entierro del lunes.

Las miradas se centran en el féretro situado en un catafalco púrpura, en lo alto de un zócalo de cuatro peldaños, y cubierto por el estandarte real, la corona imperial y el cetro, símbolos del poder real.

La afluencia de las personas, de todas las edades y orígenes, no ha cesado desde la llegada del féretro el miércoles por la tarde.

Al amanecer del viernes, quienes habían soportado las filas de la noche, envueltos en chaquetas y sombreros ante la inminente llegada del otoño al Reino Unido, pudieron pasar finalmente unos minutos en el interior.

Algunos visten para la solemne ocasión trajes negros, mientras otros llevan sus atuendos cotidianos. La espera de hasta 10 diez horas tampoco logró desanimar a los que iban con muletas.

Dentro de la sala de techo de madera, que en el siglo XVII acogió los juicios de Guy Fawkes --católico inglés que intentó hacer estallar el Parlamento-- y del rey Carlos I, la kilométrica fila se divide en cuatro.

- Abrumador -

En medio del digno silencio que impregna el espacio, donde unos pocos sonidos de la madrugada se filtran, una serie de pequeños y conmovedores gestos se suceden a medida que la gente llega ante el ataúd.

Una mujer de mediana edad se inclina. Otra intenta una genuflexión completa. Los hombres que lucen anticuados sombreros se los quitan. Muchos se santiguan.

Los militares veteranos con sus medallas a la vista se mantienen erguidos y orgullosos durante varios segundos.

Para algunos, el momento es simplemente abrumador y rompen a llorar. Algunas parejas se consuelan mutuamente mientras se dirigen a la salida, cogidos de la mano o abrazados.

En un momento dado, un pequeño perro blanco guía aparece por la entrada del acceso para discapacitados, tirando de su correa sostenida por una joven.

El can mueve la cola con entusiasmo, pero no es consciente de la magnitud del momento, sino que se dedica a olfatear la alfombra por donde desfilan los dolientes.

- Cambio de guardia -

Cada 30 minutos, el silencio y la afluencia de gente se interrumpe por el cambio de los guardias --de tres unidades ceremoniales diferentes-- que guardan cada lado del féretro.

Con dos fuertes golpes de vara, un guardia indica que es el momento que diez nuevos miembros de los Caballeros de Armas, los Alabarderos y la Compañía Real de Arqueros, hagan su aparición, deteniendo la fila.

Mientras marchan al ritmo de un traqueteo sobre el antiguo suelo de piedra para reemplazar a sus compañeros, la multitud parece paralizada por la centenaria pompa.

Los Caballeros de Armas más veteranos van ataviados con cascos con penachos de plumas de cisne blancas y capas rojas con faldones y puños de terciopelo azul.

Los también coloridos Alabarderos llevan sus característica banda cruzada desde el hombro izquierdo, que lo distinguen de sus homólogos "Beefeaters" que custodian la Torre de Londres.

Al poco tiempo, todos están en su puesto de nuevo, junto a los agentes de policía con guantes blancos. Y la solemne escena vuelve a quedar en silencio.

Un par de asistentes retiran y recogen la cera que ha caído sobre los soportes que albergan cuatro parpadeantes cirios colocados en cada esquina del podio.

La fila de dolientes puede volver a fluir.

(Y.Berger--BBZ)