Berliner Boersenzeitung - Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria

EUR -
AED 4.258946
AFN 73.644244
ALL 95.798613
AMD 437.043724
ANG 2.075528
AOA 1063.432933
ARS 1622.920043
AUD 1.620274
AWG 2.087436
AZN 1.975819
BAM 1.950622
BBD 2.337955
BDT 142.182605
BGN 1.910753
BHD 0.437819
BIF 3445.358972
BMD 1.159687
BND 1.476226
BOB 8.020814
BRL 6.028514
BSD 1.160854
BTN 106.577032
BWP 15.512227
BYN 3.409309
BYR 22729.862161
BZD 2.334564
CAD 1.573139
CDF 2522.318599
CHF 0.903286
CLF 0.026191
CLP 1033.814027
CNY 7.975134
CNH 7.971537
COP 4303.71385
CRC 548.159202
CUC 1.159687
CUP 30.731701
CVE 109.974044
CZK 24.386588
DJF 206.706686
DKK 7.473567
DOP 69.686833
DZD 152.476734
EGP 60.270435
ERN 17.395303
ETB 180.058429
FJD 2.547719
FKP 0.861723
GBP 0.863555
GEL 3.154192
GGP 0.861723
GHS 12.524917
GIP 0.861723
GMD 84.657029
GNF 10176.296199
GTQ 8.900452
GYD 242.858522
HKD 9.076522
HNL 30.724243
HRK 7.533097
HTG 152.210581
HUF 387.760437
IDR 19594.068932
ILS 3.605762
IMP 0.861723
INR 106.706788
IQD 1520.676783
IRR 1532758.102435
ISK 145.030416
JEP 0.861723
JMD 182.141255
JOD 0.822219
JPY 183.83584
KES 149.889079
KGS 101.414382
KHR 4658.774825
KMF 490.547711
KPW 1043.757932
KRW 1710.967761
KWD 0.355699
KYD 0.967341
KZT 565.653464
LAK 24866.319001
LBP 103950.02288
LKR 360.826925
LRD 212.419838
LSL 18.893894
LTL 3.424254
LVL 0.701483
LYD 7.410554
MAD 10.824608
MDL 19.977576
MGA 4815.34321
MKD 61.590751
MMK 2434.688632
MNT 4152.733598
MOP 9.353912
MRU 46.07689
MUR 53.240931
MVR 17.928903
MWK 2012.809472
MXN 20.442351
MYR 4.54191
MZN 74.160483
NAD 18.893813
NGN 1621.636342
NIO 42.717903
NOK 11.173391
NPR 170.525785
NZD 1.957818
OMR 0.44588
PAB 1.160834
PEN 4.049551
PGK 5.003848
PHP 68.772327
PKR 324.328623
PLN 4.259037
PYG 7558.133978
QAR 4.233001
RON 5.093927
RSD 117.403854
RUB 92.360375
RWF 1697.039452
SAR 4.35133
SBD 9.337405
SCR 15.958452
SDG 696.971804
SEK 10.670186
SGD 1.476734
SHP 0.870065
SLE 28.533318
SLL 24318.052542
SOS 662.259298
SRD 43.533452
STD 24003.176292
STN 24.435877
SVC 10.157128
SYP 129.016644
SZL 18.899324
THB 36.79334
TJS 11.108706
TMT 4.070501
TND 3.394818
TOP 2.792248
TRY 51.134117
TTD 7.876196
TWD 36.851018
TZS 3009.387547
UAH 50.933226
UGX 4300.640443
USD 1.159687
UYU 46.816542
UZS 14109.609718
VES 505.27161
VND 30441.77968
VUV 138.490957
WST 3.16681
XAF 654.237383
XAG 0.013442
XAU 0.000224
XCD 3.134112
XCG 2.091965
XDR 0.813661
XOF 654.240197
XPF 119.331742
YER 276.70102
ZAR 18.991954
ZMK 10438.571552
ZMW 22.519808
ZWL 373.418691
Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria
Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria / Foto: LOUAI BESHARA - AFP

Los exiliados vuelven para reconstruir Daraya, ciudad emblemática de la revolución siria

Como un fantasma nocturno, el artista Bilal Shorba, conocido como el Banksy sirio, se deslizaba antaño entre las ruinas de Daraya para pintar sus grafitis, rezando para que los pistoleros del régimen no lo mataran. Años después, no sale de su asombro: su obra ha sobrevivido a la devastación que sufrió la ciudad durante la guerra civil.

Tamaño del texto:

A su regreso del exilio, este rebelde se llevó la alegría de ver que algunos de sus grafitis escaparon a la destrucción en esta localidad de la periferia de Damasco, una de las primeras en sumarse a la rebelión contra el poder en 2011.

Uno de ellos, con impactos de bala, evoca la trágica evolución de la revolución siria: una mujer con traje de novia, violín en mano, encabeza la danza, seguida de un soldado, de un rebelde, y de un yihadista armado de un kaláshnikov.

Es "una victoria", dice Bilal Shorba, de 31 años.

"Pese a la entrada del régimen en la región, pese a nuestro exilio, estos grafitis han permanecido y el régimen se ha ido".

Y es que Daraya tiene un capítulo especial en la revolución siria.

Fue aquí, en marzo de 2011, donde los manifestantes regalaron flores a los soldados. Aquí también las fuerzas de Bashar al Asad perpetraron en agosto de 2012 su peor campaña de ejecuciones sumarias. Asediada luego durante años, Daraya fue la única ciudad siria que se vació completamente de su población.

Durante tres años, de 2016 a 2019, no vivió aquí ni uno de los 250.000 habitantes que había antes de la guerra, obligados a partir a Europa o a los países vecinos durante la gran oleada migratoria de 2015. Otros se refugiaron en Damasco, a siete kilómetros de distancia.

Con una pequeña maleta, en la que metió "ropa para dos o tres días, lápices de colores, un cuaderno de dibujo y un ejemplar de Los miserables" en árabe, Bilal Shorba, oriundo de Damasco, vino a Daraya en 2013 para apoyar arma en mano a los rebeldes.

Aquí estuvo durante tres años, sometido al implacable asedio, bajo los bombardeos terrestre y aéreos y sobreviviendo a base de hierbas silvestres. Obligado, como miles de combatientes, a evacuar Daraya en dirección de la zona rebelde del noroeste de Siria en agosto de 2016, pudo huir a Turquía.

Años después ha podido regresar con el propósito de dibujar nuevos murales y "borrar" las reliquias del pasado y los retratos a la gloria del clan Asad, que gobernó Siria de forma represiva durante más de medio siglo.

- Regresar pese a la devastación -

Bilal Shorba es uno de los miles de exiliados que regresaron a Daraya tras la caída de Bashar al Asad el 8 de diciembre de 2024, y la llegada al poder del grupo islamista sirio Hayat Tahrir al Sham (HTS) y de su líder, el ahora presidente Ahmed al Sharaa.

Médicos, ingenieros, profesores, obreros y agricultores han venido del extranjero cargados de nuevas competencias, conocedores de la libertad y con esa determinación tan propia de los habitantes de Daraya, que estuvieron en la vanguardia de la revolución de 2011.

Pero, ¿cómo volver con su familia a una ciudad donde el 65% de los edificios están totalmente destruidos, el 21% requieren renovación y el 14% tienen daños, tal como estimaba en abril la asociación de ingenieros siroestadounidense?

Hussam Lahham, exiliado desde 2016 en Idlib, en el noroeste, no se hizo la pregunta.

Fue uno de los últimos en irse de la ciudad rebelde, tras ejercer primero como motor de la sociedad civil, recopilando víveres, y luego como combatiente y comandante.

Lahham ha sido de los primeros en volver. Porque había que reconstruir Daraya, "en nombre de los sacrificios consentidos para recuperar su libertad, como la de toda Siria", explica.

Ahora voluntario en la administración civil, pelea para conseguir fondos para la reconstrucción.

Recorriendo la ciudad, el panorama es diverso: en algunos barrios hay obreros en los tejados, restaurando fachadas, pero en otros no hay más que edificios reventados, redes eléctricas inutilizadas y barrios desiertos.

Las infraestructuras sanitarias resultaron especialmente dañadas: los cuatro hospitales de la localidad están fuera de servicio.

Muchos profesionales de la salud emigraron durante la guerra a Egipto, Jordania, Turquía o Alemania, y la mayoría no han regresado.

Sólo un equipo de Médicos Sin Fronteras garantiza una atención hasta final de año. "La gente se animará a venir si se facilita atención médica", incide Hussam Lahham, de 35 años.

- Servir al país -

El doctor Hussam Jamus no reconoció la ciudad cuando volvió.

"Sabía que estaba destruida, pero no hasta este punto", dice este otorrinolaringólogo de 55 años, que se marchó a fines de 2012, cuando comenzó el asedio.

Durante su exilio de diez años en Jordania, Hussam Jamus perdió a sus pacientes, que llegaron a ser miles, así como el derecho de ejercer en su país de acogida. Pero lejos de resignarse, decidió trabajar como voluntario en una asociación caritativa, y luego en un hospital de la Media Luna Roja emiratí. Allí aprovechó para formarse en medicina estética.

En cuanto le fue posible, regresó -"felicísimo de volver, como si viviera de nuevo", dice.

En el muro de entrada, acribillado de balas, en la calle de la Revolución, puso su placa con su nombre en letras grandes.

En cuestión de semanas recibió a cientos de pacientes; niños con inflamaciones de amígdalas, y ex detenidos con "los tímpanos perforados o la nariz rota por los golpes".

"Al igual que atendí a mis conciudadanos refugiados en Jordania, hoy día sigo atendiéndolos en mi país", dice luciendo sus diplomas sirio y jordano.

La misma ambición anima al equipo de Enab Baladi, un medio surgido al inicio de la contienda en Daraya, bajo el impulso de una veintena de estudiantes comprometidos con la revuelta. Cuatro de ellos murieron en los primeros años de la guerra.

Exiliados en Turquía y Alemania, los jóvenes periodistas se perfeccionaron gracias a los grandes medios internacionales. Su portal web, lanzado como un diario local, se ha convertido en uno de los principales medios independientes de Siria.

La redacción refleja la imagen de un país múltiple, con colaboradores alauitas, cristianos, kurdos, drusos, sunitas, y no duda en tratar temas sensibles o en criticar a las nuevas autoridades islamistas, al hilo por ejemplo de los enfrentamientos ocurridos en julio en la zona de Sueida, bastión de la minoría drusa.

Ante las ruinas de la casa de donde salió el número cero, uno de los fundadores, Ammar Ziadeh, de 35 años, espera ahora que "los medios independientes puedan mantener un espacio de libertad" en la nueva Siria.

- Reconstruyendo las escuelas -

Una nueva Siria en la que los niños de Mohammed Nakkash puedan sentirse en casa.

Omar, de seis años, y Hamza, de ocho, nacieron en Turquía, donde su padre, ex militar, se refugió después de desertar en 2012 y "enterrar a ocho amigos" con sus propias manos.

En su país de acogida, los niños sufrieron racismo, y él mismo fue explotado por un jefe que no le pagó, afirma este hombre de 31 años que trabaja actualmente de carpintero con su padre.

"Cuando cayó el régimen (...) ya no había más razones para permanecer allí", asevera.

El regreso ha sido duro. "Falta agua potable, electricidad, condiciones de higiene decentes".

Alejados hasta hace poco de su cultura de origen, los niños han tenido que reaprender todo, después de haber estudiado en Turquía en caracteres latinos.

Ignorados por sus compañeros de clase turcos, tenían problemas "para interactuar con mis padres y hermanos", cuenta Mohammed Nakkash, que los llevó incluso a un médico preocupado de que fueran autistas.

Los niños nacidos durante el exilio turco de sus padres "tienen dificultades en árabe, que hablan pero sin saber escribirlo, lo que nos obliga a organizar cursos casi de alfabetización en árabe", explica bajo anonimato un responsable educativo.

La tarea en este sector es difícil, ya que en las 17 escuelas de la ciudad (frente a 24 antes de la guerra), faltan equipamientos y profesores de matemáticas, ciencias e inglés.

Daraya cuenta ahora unos 200.000 habitantes, según las autoridades locales.

"Cada día recibimos a vecinos que vuelven, que han encontrado su casa en ruinas, y nos piden un refugio o ayuda para la reconstrucción", explica el presidente de la municipalidad, Mohammed Jaanina.

Si bien, para reconstruir su casa, hay que mostrar un título de propiedad, en muchos casos perdido durante el exilio.

- Una tumba para los muertos -

Antes de abandonar Daraya en 2016, y temiendo que las tumbas del cementerio fueran profanadas por el ejército, los combatientes y activistas retiraron las lápidas no sin antes documentarlas, según explican a AFP los últimos testigos, entre ellos Bilal Shorba y Hussam Lahham.

A su regreso, y gracias a las fotos conservadas, pudieron recolocar en su sitio las lápidas. En total, 421 con los nombres y las fechas de deceso de los habitantes de la ciudad muertos entre 2012 y 2016.

Delante, en otro espacio, están los cuerpos de las víctimas desconocidas, asesinadas por las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas en agosto de 2012, que en cuestión de 72 horas ejecutaron a 700 personas.

Visitando el "cementerio de los mártires", Amneh Khoulani se siente conmovida en este día de otoño.

"Lucho por que mis hermanos tengan una tumba", dice aguantando las lágrimas esta mujer de 51 años, que vive entre Siria y Reino Unido.

Durante el conflicto, tres de sus hermanos fueron detenidos y ejecutados. Sus cuerpos nunca fueron hallados.

La foto de uno de ellos apareció en el llamado dosier César, que contenía imágenes de miles de desaparecidos en los centros de detención y tortura del régimen de Al Asad.

"Hay un gran sufrimiento en Daraya. Muchos no saben dónde se encuentran sus hijos", dijo Khoulani, miembro de la Comisión Nacional de Desaparecidos, que en dos ocasiones habló en el Consejo de Seguridad de la ONU pidiendo justicia.

En un muro del cementerio, Bilal Shorba ha pintado un fresco muy simbólico.

Sobre un azul cielo, una niña coge una rosa en memoria de su padre, y a falta de tumba, se pregunta dónde ponerla.

(L.Kaufmann--BBZ)