Berliner Boersenzeitung - Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos

EUR -
AED 4.244341
AFN 74.542873
ALL 91.662739
AMD 419.706365
ANG 2.06914
AOA 1060.940373
ARS 1743.579935
AUD 1.617948
AWG 2.08172
AZN 1.953562
BAM 1.950709
BBD 2.328772
BDT 142.677606
BGN 1.945567
BHD 0.435972
BIF 3449.087277
BMD 1.155709
BND 1.465986
BOB 14.394368
BRL 5.915151
BSD 1.156207
BTN 110.418282
BWP 15.576614
BYN 3.511526
BYR 22651.887671
BZD 2.325391
CAD 1.60354
CDF 2666.219569
CHF 0.945537
CLF 0.027498
CLP 1085.776744
CNY 7.752782
CNH 7.750563
COP 3575.0804
CRC 520.851823
CUC 1.155709
CUP 30.626277
CVE 109.978428
CZK 24.256587
DJF 205.897054
DKK 7.47521
DOP 68.053849
DZD 153.893666
EGP 59.287042
ERN 17.335628
ETB 186.636501
FJD 2.55076
FKP 0.854223
GBP 0.856525
GEL 3.00797
GGP 0.854223
GHS 13.250359
GIP 0.854223
GMD 84.941842
GNF 10164.37122
GTQ 8.827997
GYD 241.897591
HKD 9.064494
HNL 31.032541
HRK 7.526902
HTG 151.119495
HUF 364.313429
IDR 20394.788864
ILS 3.520265
IMP 0.854223
INR 110.544043
IQD 1514.646712
IRR 1588636.979361
ISK 139.620499
JEP 0.854223
JMD 182.636472
JOD 0.819368
JPY 178.100459
KES 149.582964
KGS 101.066883
KHR 4688.883542
KMF 491.175864
KPW 1040.138067
KRW 1555.404617
KWD 0.356698
KYD 0.963506
KZT 521.739525
LAK 25868.81711
LBP 103541.041486
LKR 380.112824
LRD 201.751674
LSL 18.669714
LTL 3.412507
LVL 0.699077
LYD 7.313071
MAD 10.804453
MDL 20.036876
MGA 4977.095713
MKD 61.481567
MMK 2426.70133
MNT 4155.788199
MOP 9.339424
MRU 46.492658
MUR 54.456492
MVR 17.856027
MWK 2004.901822
MXN 19.651674
MYR 4.699924
MZN 73.861043
NAD 18.669875
NGN 1531.556633
NIO 42.550047
NOK 10.770095
NPR 176.672699
NZD 1.998341
OMR 0.444368
PAB 1.156177
PEN 3.888252
PGK 5.219377
PHP 72.618926
PKR 320.536521
PLN 4.32614
PYG 6847.276454
QAR 4.214618
RON 5.249804
RSD 117.302148
RUB 97.223622
RWF 1705.478148
SAR 4.335612
SBD 9.260699
SCR 15.995897
SDG 695.156856
SEK 11.257878
SGD 1.46701
SHP 0.855542
SLE 28.37307
SLL 24234.621153
SOS 660.786755
SRD 43.822733
STD 23920.833715
STN 24.436748
SVC 10.116814
SYP 15026.522921
SZL 18.672668
THB 38.34753
TJS 10.694794
TMT 4.056537
TND 3.374507
TOP 2.782669
TRY 56.192063
TTD 7.847687
TWD 36.660581
TZS 3061.136754
UAH 51.502169
UGX 4474.302535
USD 1.155709
UYU 46.539336
UZS 13596.453891
VES 960.911223
VND 29982.547033
VUV 135.508198
WST 3.162006
XAF 655.957
XAG 0.018096
XAU 0.000267
XCD 3.12336
XCG 2.083761
XDR 0.817146
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 273.961186
ZAR 18.709453
ZMK 10402.767068
ZMW 22.315335
ZWL 372.137683
SSP 6528.886994
MXV 2.228514
Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos
Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos / Foto: BAY ISMOYO - AFP

Sumba, la isla indonesia donde hay hombres y mujeres que viven como esclavos

A dos horas en avión de las playas de Bali, en la isla indonesia de Sumba, hay hombres y mujeres que viven como esclavos desde que nacen hasta que mueren, de generación en generación, por el peso de la "tradición".

Tamaño del texto:

Trabajan para sus amos sin percibir salario, pasan de unos a otros como herencia, a veces sufren maltrato y en el caso de las mujeres, algunas son víctimas de violaciones.

Sus hijos correrán la misma suerte porque esta condición "no se puede borrar", afirma Kanisius Kanyali Hambarita.

Este joven de 34 años es esclavo de Umbu Ana Rara, tres años menor que él.

Para llegar a su pueblo de Tengeddu, conocido por sus espectaculares cascadas, hay que recorrer una carretera de baches que serpentea entre el mar y las colinas áridas, a 50 km de Waingapu, la principal ciudad de Sumba. Por el camino se ven cabras y vacas y hasta manadas de caballos salvajes.

En una mañana de junio los dos hombres mastican nueces de betel, de efectos euforizantes, sentados frente a la casa del amo, con su típico tejado cónico.

A simple vista, nada los distingue.

Visten camiseta y sarong, viven en la misma casa, donde crían gallinas y cerdos y se cocina con leña. Ambos duermen sobre el mismo tipo de estera en el suelo y ninguno tiene cobertura para el móvil.

Umbu Ana Rara dice que trata a su esclavo "como a un miembro de la familia". Le permite ganar un poco de dinero como mototaxista y le confía un pedazo de tierra que cultiva para su propio sustento.

¿Qué opina Kanisius Kanyali Hambarita? "No me opongo a ello, así son las cosas. No es una carga. No es más que el símbolo de una tradición heredada de nuestros antepasados", afirma a la AFP delante de su amo, quien a menudo termina sus frases por él.

Aquí la esclavitud se remonta al siglo XVI, según los historiadores. Indonesia la abolió oficialmente en 1860, cuando el país se encontraba bajo dominio neerlandés pero sigue muy arraigada en la cultura de Sumba, sobre todo en el este.

La isla cuenta con 685.000 habitantes, de los cuales el 80% son cristianos en un país de mayoría musulmana.

La sociedad se divide en tres castas: "los nobles, llamados maramba, a menudo grandes terratenientes, la gente corriente, llamada kabihu, y los esclavos o sirvientes, los atas", explica Martha Hebi, experta en el tema.

A menos que el amo lo libere, el esclavo "no puede perder su condición ni siquiera a través del matrimonio", añade.

Los marambas son los propietarios de la tierra, las vacas y los caballos que crían para las carreras antes de ser exportados. Constituye su principal activo económico junto con los esclavos.

Los atas trabajan de la mañana a la noche, cultivan los campos, que aran con búfalos, y se ocupan de la casa, los niños y los animales. El trato que reciben depende del amo que les toca.

- "Me pegaban" -

"Hay casos de trabajo forzado en otras partes de Indonesia o de servidumbre temporal, como entre los dayak de Borneo en caso de deudas", explica a la AFP Bondan Kanumoyoso, historiador de la Universidad de Indonesia en Depok. Pero, según él, la esclavitud que se practica en Sumba es única.

Está vinculada al marapu, una religión local que combina el animismo, el culto a los antepasados y el mundo de los espíritus, explica Umbu Remi Deta, sacerdote de esta creencia ancestral.

Cuenta la leyenda "que los marambas obtuvieron atas al llegar a Sumba".

Es difícil determinar cuántos hay.

Una asistenta social que pidió mantener el anonimato calcula que existen "unos 1.700" en el distrito de Sumba Oriental, que cuenta con 350.000 habitantes. Otros estiman que son miles.

Esta isla alejada de los grandes centros urbanos y turísticos, a 2.000 km de Yakarta y a mil km de Bali, permaneció aislada durante mucho tiempo.

Los portugueses en el siglo XVI y la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en el XVII se abastecían en ella de madera de sándalo y de esclavos, según el antropólogo británico Rodney Needham.

Enviaban los esclavos a Batavia (el antiguo nombre de Yakarta) o a otras regiones de Indonesia, pero también a Madagascar o a Mauricio.

La llegada de la modernidad no ha alterado el sistema.

"He sufrido bastante desde mi infancia", declara M., un ata de unos cuarenta años a las afueras de su pueblo, Napu, sin la presencia del maramba. La AFP no revela su nombre para preservar su seguridad.

"Me pegaban porque no trabajaba o porque no lo hacía como debía", añade. "En cuanto regresaba del colegio, tenía que volver a trabajar, arrancar la hierba, dar de comer a los cerdos".

A día de hoy los esclavos sufren "violencia no solo física, sino también sexual. Porque, según la tradición, el amo tiene derecho, entre comillas, a 'utilizar' a su sirvienta", confirma Marlin Lomi, pastora y presidenta del sínodo protestante de Sumba oriental.

Un maramba lo reconoce bajo anonimato.

"Si una esclava me gusta pero se niega [a mantener relaciones] golpearé a su marido", declara.

"Las relaciones sexuales no se consideran una violación. Según ellos, solo se trata de ejercer su autoridad sobre lo que les pertenece", recuerda Andy Yentriyani, expresidenta de la Comisión Nacional contra la Violencia hacia las Mujeres (Komnas Perempuan).

- Violada desde los 13 -

Los casos de violencia suelen quedar impunes "porque las víctimas no se atreven a declarar", según Hebi, fundadora de la oenegé Solidaridad para las Mujeres y los Niños de Sumba (Sopan).

En 2024 una esclava de 18 años, violada desde los 13 por su amo y el hijo de este, quedó embarazada y dio a luz antes de denunciar a sus agresores ante la policía de Waingapu.

Según la prensa local, se interrogó al principal sospechoso y a otras diez personas. Dos años después "la investigación no se ha terminado", afirmó a la AFP Dian Sasmita, miembro de la Comisión Indonesia para la Protección de la Infancia (KPAI), que sigue de cerca otros casos.

La joven víctima fue acogida inicialmente por una oenegé y ahora vive en su aldea bajo protección.

Según el pastor Marlin Lomi el sínodo "ayuda a las víctimas" siempre que denuncien.

Este sistema está muy arraigado y la presión de la élite local es tan fuerte que "para cambiar la mentalidad de los nobles se necesitará un largo proceso", reconoce el antiguo jefe de distrito de Waingapu (de 2008 a 2021), Gidion Mbilijora. El tiene "dos atas".

La AFP se reunió con él durante el funeral de un noble, que contó con 4.000 invitados, incluidos los atas.

Se celebró según el rito marapu, que observan la mayoría de los habitantes de Sumba, tanto cristianos como musulmanes, y contó con el sacrificio ritual de dos caballos.

Hasta principios de la década de 1990, la policía vigilaba este tipo de ceremonias fúnebres por miedo a que se produjeran sacrificios humanos, afirma la antropóloga estadounidense Janet Hoskins.

Y es que otrora un noble debía ser enterrado en compañía de uno de sus esclavos, según el ritual marapu.

- Prohibida por la Ley -

Indonesia prohíbe la esclavitud.

Según la Constitución de 1945, "nadie puede ser sometido a esclavitud ni a servidumbre" y el Código Penal tipifica como delito "a toda persona que, de forma intencionada e ilegal, prive a otra de su libertad".

Pero, al mismo tiempo, el código establece que el Estado reconoce ciertas formas de derecho consuetudinario.

"Hay que entender que Indonesia es una sociedad extremadamente plural y que el desarrollo social no es el mismo según los grupos étnicos", afirma a la AFP el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Yusril Ihza Mahendra.

"El Gobierno no quiere imponer cambios bruscos, sino acompañar el desarrollo social de cada comunidad paso a paso", añade.

El portavoz de Amnistía Internacional Indonesia, Haeril Halim, afirma que el Gobierno "no ha tomado ninguna medida para eliminar las prácticas esclavistas".

En la práctica algunos nobles mejoran la situación de sus esclavos, pero a su ritmo.

En su día, el abuelo de Norlina Rambu Jola Kalunga, al frente de la comunidad protestante de Sumba Central, "concedió la libertad a todos los atas" de esa región, afirma esta mujer.

Pero la exrectora de la Universidad Cristiana de Sumba de 54 años no ha podido emancipar a las cinco de las que se hizo cargo al casarse con el hijo de una familia real de la parte oriental de la isla, en Waingapu.

Asegura, eso sí, que en su casa rompe este "sistema rígido".

Tamu Rambu Margaretha ha enviado a todas sus "atas" al colegio con sus propios hijos, que posteriormente estudiaron en la universidad.

Antes la mayoría de ellos no sabían leer ni escribir.

"Si alguien es analfabeto, hay muchas cosas que no entenderá, no sabrá qué está bien o mal", afirma.

Mama Margaretha intenta desde hace años romper la cadena de la esclavitud.

Procedente de un pueblo situado a 60 km, esta mujer con fama de progresista llegó con sus cinco sirvientas a Waingapu en 1969 para casarse con un noble.

"Es la tradición aquí en Sumba. Si perteneces a la clase noble, las sirvientas te siguen. Esto existe desde los tiempos de nuestros antepasados", explica la anciana.

Todos viven con sus hijos en las propiedades de la familia.

Mama Margaretha cubre los gastos de sus atas y dice que "no se opondrá" a que se marchen. Según ella, "ninguna" se lo ha pedido, por razones esencialmente económicas.

- "Ser independiente" -

"Un día esto cambiará definitivamente. Porque los avances de la ciencia, del conocimiento y de la tecnología permitirán a la gente de clase baja darse cuenta (...) de que este vínculo social ya no es apropiado", afirma el exjefe de distrito Gidion Mbilijora.

M., el ata del pueblo de Napu que tanto sufrió de niño, lo sabe desde hace mucho tiempo.

"Veía al maramba, su forma de vivir. Me decía a mí mismo: 'Es tan fácil para ellos darnos órdenes así...'. Pero yo no me rebelé directamente. Me labré mi propio camino", declaró a la AFP.

Luchó "para ser independiente", explica.

Sigue siendo esclavo del amo que lo maltrataba pero M. vive ahora con su esposa y sus cuatro hijos en una casa desocupada del maramba, cultiva maíz y yuca en un terreno que él le presta y tiene gallinas y cerdos.

Ahora "hay leyes que nos protegen, tal vez el maramba lo entienda, ya no nos molesta demasiado", añade.

Gracias a la venta de animales y a las becas del gobierno, logró enviar a dos de sus hijos a la universidad. "Si tenemos conocimiento, somos libres", asegura. "Les digo a mis hijos: 'No quiero que paséis por lo que yo pasé'".

(S.G.Stein--BBZ)