Berliner Boersenzeitung - En duelo y aislados, pero libres de soñar: así es ser joven en Ucrania

EUR -
AED 4.244975
AFN 72.820848
ALL 95.94014
AMD 432.845748
ANG 2.069125
AOA 1059.9439
ARS 1612.448734
AUD 1.630495
AWG 2.083478
AZN 1.975557
BAM 1.955854
BBD 2.312344
BDT 140.86392
BGN 1.97576
BHD 0.436373
BIF 3409.360338
BMD 1.155882
BND 1.472956
BOB 7.933839
BRL 6.034974
BSD 1.148121
BTN 106.962842
BWP 15.666656
BYN 3.550075
BYR 22655.290457
BZD 2.309044
CAD 1.587587
CDF 2629.632268
CHF 0.912315
CLF 0.02673
CLP 1055.440177
CNY 7.976107
CNH 7.970767
COP 4269.250781
CRC 537.156773
CUC 1.155882
CUP 30.630877
CVE 110.276655
CZK 24.461703
DJF 204.451609
DKK 7.470992
DOP 69.417337
DZD 152.86546
EGP 60.38409
ERN 17.338232
ETB 179.257046
FJD 2.552824
FKP 0.865823
GBP 0.862028
GEL 3.138164
GGP 0.865823
GHS 12.532325
GIP 0.865823
GMD 85.53555
GNF 10062.063468
GTQ 8.782928
GYD 240.195386
HKD 9.054875
HNL 30.389212
HRK 7.534385
HTG 150.595917
HUF 390.905473
IDR 19574.864484
ILS 3.583986
IMP 0.865823
INR 107.871312
IQD 1503.841849
IRR 1520129.533815
ISK 143.802901
JEP 0.865823
JMD 180.379064
JOD 0.819543
JPY 183.053012
KES 148.900854
KGS 101.079471
KHR 4602.486441
KMF 494.717881
KPW 1040.237132
KRW 1733.840599
KWD 0.354151
KYD 0.956727
KZT 552.128355
LAK 24631.603335
LBP 102816.866801
LKR 357.867823
LRD 210.101297
LSL 19.345045
LTL 3.41302
LVL 0.699181
LYD 7.352777
MAD 10.78784
MDL 20.120127
MGA 4777.504939
MKD 61.659387
MMK 2427.090222
MNT 4126.123457
MOP 9.262658
MRU 45.822843
MUR 53.702177
MVR 17.857711
MWK 1990.910421
MXN 20.5022
MYR 4.552961
MZN 73.864954
NAD 19.345045
NGN 1563.781237
NIO 42.254466
NOK 10.986195
NPR 171.141088
NZD 1.965433
OMR 0.444448
PAB 1.148032
PEN 3.95431
PGK 4.955524
PHP 69.242543
PKR 320.634588
PLN 4.267078
PYG 7460.788537
QAR 4.186943
RON 5.094202
RSD 117.457276
RUB 99.582279
RWF 1676.077146
SAR 4.339533
SBD 9.303214
SCR 16.360031
SDG 694.685812
SEK 10.751888
SGD 1.478948
SHP 0.867211
SLE 28.492821
SLL 24238.283596
SOS 654.969224
SRD 43.347864
STD 23924.427123
STN 24.50259
SVC 10.04528
SYP 128.031659
SZL 19.350045
THB 37.827979
TJS 10.992206
TMT 4.045588
TND 3.390958
TOP 2.783086
TRY 51.215642
TTD 7.781822
TWD 36.948699
TZS 2991.323614
UAH 50.488736
UGX 4339.458641
USD 1.155882
UYU 46.504915
UZS 13994.389439
VES 525.56301
VND 30414.149497
VUV 137.591978
WST 3.171932
XAF 656.026336
XAG 0.015839
XAU 0.000246
XCD 3.123829
XCG 2.068958
XDR 0.815886
XOF 656.026336
XPF 119.331742
YER 275.735655
ZAR 19.390507
ZMK 10404.313415
ZMW 22.474375
ZWL 372.193586
En duelo y aislados, pero libres de soñar: así es ser joven en Ucrania
En duelo y aislados, pero libres de soñar: así es ser joven en Ucrania / Foto: Oleksii Filippov - AFP

En duelo y aislados, pero libres de soñar: así es ser joven en Ucrania

Con un bigote incipiente, su melena revuelta y su gorra de marca, Bohdan sería un adolescente cualquiera si no fuera porque encarna las desgracias de una joven generación ucraniana marcada por casi cuatro años de guerra.

Tamaño del texto:

Su padre, Stanislav, militar de carrera, murió el 30 de marzo de 2022 a los 45 años defendiendo Járkov. Agotada por las penurias, a su madre, Irina, de 40, le diagnosticaron en otoño un cáncer de útero en etapa tres.

Bohdan Levchikov, de 15 años, ya no conoce a nadie de su edad en su ciudad de Balakliya. Situada en el este de Ucrania, fue ocupada por el ejército ruso de marzo a septiembre de 2022. Aunque las fuerzas ucranianas la reconquistaron, continúa regularmente bajo fuego ruso, a 70 km del frente.

"Mi madre y yo regresamos unos días después de la liberación de la ciudad y ya no había niños, ninguna tienda abierta, nada", recuerda.

Desde entonces ha vuelto un atisbo de normalidad, con sólo una fracción de los 26.000 habitantes que había antes de la guerra, muchos de ellos personas mayores.

Los lugares que antes frecuentaban los jóvenes están ahora prácticamente desiertos. El parque de skateboard y las orillas del río Balakliya fueron minados por los rusos. Los explosivos han sido retirados desde entonces, "pero se rumorea que todavía no es seguro ir allí", explica Bohdan.

El adolescente sigue sus clases exclusivamente por internet. Su día a día está marcado por las alertas antiaéreas.

Bajar cuatro pisos a pie para refugiarse en el sótano es demasiado para su madre. Ambos extienden entonces un colchón en la pequeña entrada de su apartamento, la única habitación un poco protegida al no tener ventana.

"Nos hemos acostumbrado a arreglárnoslas los dos solos. Formamos un equipo muy unido", sonríe Bohdan.

Ninguna de estos infortunios se refleja en el rostro tranquilo del adolescente.

"No es solo Bohdan. Todos los niños se han adaptado muy rápido. No sé cómo calificar a esta generación", considera su madre, cautelosa.

No es la única que se hace esa pregunta. A finales de 2023, se encuestó a cerca de 24.000 jóvenes ucranianos de entre 11 y 17 años con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"La proporción de los que se sienten felices ha disminuido significativamente" tras la invasión rusa del 24 de febrero de 2022, según el estudio. Sin embargo, "los adolescentes ucranianos muestran un nivel bastante alto de capacidad para afrontar la guerra", añade.

Según otra encuesta publicada en agosto, el 34% de los niños citan los exámenes escolares como principal fuente de estrés y solo el 27% las sirenas antiaéreas.

"Estos resultados sugieren de manera preocupante que la guerra forma ahora parte de la vida cotidiana de muchos niños", afirma este estudio publicado por el programa ucraniano de salud mental "¿Cómo está usted?" y Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la infancia.

- Aislamiento -

Cerca de un millón de jóvenes ucranianos estudian en línea, 300.000 de ellos exclusivamente a través de internet, según el Ministerio de Educación. Ya antes de la guerra, desde marzo de 2020, habían sufrido el confinamiento relacionado con el covid-19.

Un aislamiento que se siente especialmente en la región de Járkov, la segunda ciudad del país a 40 km de la frontera rusa y objetivo diario de ataques aéreos.

Algunos restaurantes y cafeterías permanecen abiertos hasta el toque de queda de las 23H00. Luego, casi todas las noches traen consigo su cuota de ataques con drones y misiles. A la mañana siguiente, resuenan los trabajos de los equipos de voluntarios que reparan lo que pueden.

La región de Járkov es la tiene más centros educativos destruidos o dañados por la guerra: 843, es decir, el 20% del total nacional (4.358), según datos de mediados de diciembre del sitio web gubernamental saveschools.in.ua.

La página web de investigación Bellingcat —con el que colaboraron periodistas de la AFP en Kiev y París para este artículo— ha registrado en Járkov y sus alrededores más de cien ataques rusos contra escuelas y lugares de ocio juvenil o en sus inmediaciones, todos documentados con videos o fotos.

- Escuelas subterráneas -

Yevenhelina Tuturiko, de 14 años, no había vuelto a pisar un aula desde el inicio de la invasión rusa.

Desde el 1 de septiembre, volvió a sentarse junto a sus compañeros, pero en una escuela construida a varios metros bajo tierra y sin luz natural.

"Me gusta mucho, porque puedo volver a comunicarme en persona con mis compañeros", festeja la adolescente de larga melena negra.

Una socialización que no había vuelto a experimentar desde una "estancia de descanso" organizada por la ciudad de Lille, en el norte de Francia, en mayo.

Paradójicamente, Yevenhelina tuvo que cruzar Europa para "conocer a la mayoría de [sus] amigos actuales" en Járkov, en un entorno finalmente tranquilo y propicio para las amistades adolescentes.

En la escuela visitada por la AFP, los días se dividen en dos medias jornadas, una en clase y otra en casa frente al ordenador, para que el mayor número posible de niños pueda aprovechar las horas lectivas.

El centro, donde los padres se pelean por matricular a sus hijos, puede de esta manera acoger a 1.400 jóvenes, incluidos los fines de semana.

Construido en un tiempo récord de nueve meses, la escuela apenas destaca desde el exterior. Para entrar, hay que empujar una pesada puerta blindada.

"La escuela fue levantada respetando todas las normas de un refugio antinuclear. Estamos probablemente en uno de los refugios más seguros de toda Ucrania", destaca orgullosa la directora, Natalia Teplova.

En el momento más duro de los combates, al inicio de la guerra, en la periferia de la ciudad, el 70% de los niños fueron puestos en lugares seguros, en el extranjero o en el oeste del país.

Estas escuelas subterráneas han hecho volver a numerosas familias a Járkov, que contaba con un millón y medio de habitantes antes de la guerra.

En Ucrania, 96 centros subterráneos albergan a colegiales, en muchos casos cerca del frente y de la frontera rusa. Otras 211 escuelas búnqueres están en construcción, según el ministerio de Educación.

- No vivir con miedo -

En las escuelas de Járkov no se hace deporte en el patio, por ser lugares muy expuestos. Pero en los clubes, la política es más laxa.

En un terreno sintético, el entrenador Oleksandr Andrushchenko anima a un grupo de jóvenes futbolistas, bajo la mirada de algunos padres.

"En la región está prohibido cualquier tipo de competición deportiva oficial. Pero como no somos una estructura estatal, nos las arreglamos a nuestra manera", dice este ex combatiente.

Los padres "son conscientes de que sus hijos no se han desarrollado (deportivamente) desde los años del covid. Y saben que, en lugar de estar delante de sus teléfonos, es mejor que practiquen fútbol, judo o natación", apunta el entrenador.

"No se puede vivir todo el tiempo con miedo", abunda Ayuna Morozova junto a la principal piscina de Járkov.

El inmenso edificio de estilo soviético cerró después de dos importantes bombardeos en marzo de 2022, pero reabrió en mayo de 2024. Ahora, cuando una ventana cede bajo la onda de choque de un enésimo ataque, se tapa con plástico o un panel de aglomerado.

"El agua y la natación lo curan todo", sostiene Morozova, una de las responsables de la piscina.

De hecho, se ha creado un espacio de talasoterapia para soldados amputados. En cuanto a los niños, "primero con dos años de covid, y luego cuatro de guerra, se vuelven locos", incide esta educadora de 38 años.

Ayuna (un nombre tártaro que significa 'osa grande') sonríe ampliamente, pero los traumas de guerra afloran a la menor ocasión. En su caso, estuvo sepultada durante horas bajo los escombros de un edificio atacado el 1 de marzo de 2022.

"Todavía tengo pesadillas, y evito los espacios cerrados, como los ascensores. Y sí, tuve que ir a ver a un psicólogo", cuenta.

En Ucrania, las herramientas para medir el impacto del conflicto en los jóvenes son escasas.

"Hay países que llevan cincuenta años construyendo su sistema" de salud mental. Pero "debido a nuestra herencia soviética, hemos sido los últimos en ponernos a la tarea", explica Oksana Zbitnieva, jefa del centro de coordinación interministerial para la salud mental.

"No tenemos suficientes psicólogos", reconoce. Y para paliar esa falta, "130.000 profesionales en primera línea -enfermeras, pediatras, médicos de familia- han recibido una formación sobre salud mental, certificada por la OMS", detalla.

- Automutilación -

La AFP se reunió con la psicóloga Marina Dudnik en Jorósheve, una localidad a 15 km al sur de Járkov. La mujer, de 50 años, terminaba un taller de tres horas para ayudar a unos cincuenta niños a expresar sus sentimientos.

El bullicio se fue apagando y su equipó guardó los chalecos antibalas, que siempre se llevan en la camioneta por motivos de seguridad.

"Claro que estoy cansada. Pero es agradable hacer eso para los niños. Con la guerra, vivimos todos en el estrés y esto tiene un impacto enorme en el estado emocional de los jóvenes", contó.

Esta empleada de la oenegé local "Voz de los niños" indicó que durante sus consultas, diagnosticó mucho "miedo y ansiedad" en sus pacientes. "Los adolescentes sufren autolesiones y pensamientos suicidas", advirtió.

Cuando se ocupa de ellos, Dudnik tiende a olvidar sus propias heridas. Huyó de Mariúpol, su ciudad natal, bombardeada y ocupada por el ejército ruso. "Ya no tenemos casa, nada. Todo quedó destruido", dijo.

Algunos adolescentes deciden protegerse a su manera. Illia Isayev, por ejemplo, odió cuando su familia huyó inicialmente de la guerra cruzando hacia Rusia. Un vagabundeo de varios meses que reforzó sus convicciones ultranacionalistas.

Hoy, con 18 años, complexión delgada y ojos azules, se presenta como uno de los responsables de la organización radical "Prava Molod" ("La verdadera juventud") para la región de Járkov.

La AFP se encontró con él mientras entrenaba a un grupo de jóvenes en el manejo de drones militares, su especialidad. Sus momentos de "apatía", como él mismo lo llama, quedaron atrás.

"Los tiempos difíciles hacen a las personas más fuertes. Nuestra época está forjando personas fuertes que construirán un país mejor", afirmó con rotundidad.

Para Kostiantin Kosik no fue tan fácil. Toma medicamentos para tratar sus tics, malestar y migrañas. "Es por la guerra. Estoy constantemente nervioso, tenso. Esto afecta enormemente a mi salud", explicó.

El joven de 18 años es originario de Donetsk, una región sacudida por los combates desde 2014. Creció en Avdiivka, una ciudad hoy en ruinas que pasó a manos rusas tras meses de combates.

"Conocí la guerra a los seis años. Para un niño pequeño, era muy interesante. Los tanques, los soldados, las armas automáticas. Cuando tuve la edad suficiente para comprenderlo, dejó de ser tan divertido", contó.

Pasó semanas en el sótano de su casa, sacudido por las explosiones, sin ningún vecino cerca. "Por un lado, eso me endureció. Pero hubiera preferido una infancia normal, con amigos, con alegría", lamentó.

- "Seguir soñando" -

Como cerca de cuatro millones de desplazados en Ucrania, la familia de Kostiantin se apaña con lo que puede.

Alquilan una casa sin calefacción en Irpin, cerca de Kiev, donde la madre cuida de su suegro, postrado en cama tras sufrir una serie de infartos relacionados con el conflicto.

Kostiantin está en segundo año de derecho internacional. "Para poder proteger los derechos humanos, en Ucrania y en otras partes del mundo", dijo. Está orgulloso de estudiar en la Universidad de Irpin, aún dañada por un misil ruso en octubre de 2022.

"Los niños duermen en refugios antiaéreos, pierden a sus padres, a sus amigos. Y, sin embargo, siguen viviendo, siguen soñando", señaló el ministro de Asuntos Sociales, Denys Uliutin.

Bohdan, el adolescente de Balakliya, se comunica con sus "nuevos amigos" a través de un portátil. Se pasa horas hablando con Lana, una joven de su edad con la que "tiene mucho en común".

Su sueño es conocer a Lana y se lo comentó a su madre. "Quizás nuestros padres puedan organizar algo", apuntó. Pero ella vive en Dnipró, unos 400 km al sureste. Otro mundo en la Ucrania en guerra.

Balakliya, la ciudad de Bohdan, sufrió el 17 de noviembre dos nuevos bombardeos, que causaron la muerte de tres personas. Trece personas resultaron heridas, entre ellas cuatro niños.

Ocurrió a apenas 300 metros del edificio de Bohdan y su madre.

(Y.Berger--BBZ)