Berliner Boersenzeitung - El cielo puede esperar: la vida con más de 110 años

EUR -
AED 4.244615
AFN 76.271918
ALL 93.366197
AMD 423.127183
AOA 1059.724062
ARS 1729.175777
AUD 1.636562
AWG 2.083045
AZN 1.957641
BAM 1.957599
BBD 2.326338
BDT 142.971375
BHD 0.43579
BIF 3458.258419
BMD 1.155642
BND 1.481061
BOB 14.027586
BRL 5.93827
BSD 1.155061
BTN 109.807426
BWP 15.663325
BYN 3.416139
BYR 22650.58146
BZD 2.322984
CAD 1.618806
CDF 2612.906548
CHF 0.932447
CLF 0.026736
CLP 1055.7021
CNY 7.800486
CNH 7.79785
COP 3677.241005
CRC 523.781299
CUC 1.155642
CUP 30.624511
CVE 110.59024
CZK 24.186025
DJF 205.38031
DKK 7.475767
DOP 67.315816
DZD 153.48698
EGP 57.552815
ERN 17.334629
ETB 186.42297
FJD 2.553387
FKP 0.8589
GBP 0.857966
GEL 3.016319
GGP 0.8589
GHS 13.549949
GIP 0.8589
GMD 84.931373
GNF 10149.421488
GTQ 8.810096
GYD 241.612608
HKD 9.064618
HNL 30.958447
HRK 7.535247
HTG 151.01877
HUF 361.674896
IDR 20654.036712
ILS 3.47126
IMP 0.8589
INR 109.880802
IQD 1513.090368
IRR 1588776.499747
ISK 141.785837
JEP 0.8589
JMD 183.548662
JOD 0.819314
JPY 182.194461
KES 149.505174
KGS 101.061253
KHR 4681.281342
KMF 494.614915
KRW 1642.617952
KWD 0.357348
KYD 0.96258
KZT 542.015709
LAK 26109.426943
LBP 103430.10369
LKR 387.596159
LRD 208.480669
LSL 18.948812
LTL 3.412309
LVL 0.699036
LYD 7.351755
MAD 10.765192
MDL 20.068354
MGA 4916.411299
MKD 61.586591
MMK 2426.04177
MNT 4158.228086
MOP 9.331434
MRU 46.31656
MUR 54.303823
MVR 17.866105
MWK 2002.762338
MXN 19.920816
MYR 4.731317
MZN 73.845071
NAD 18.948812
NGN 1573.810703
NIO 42.509061
NOK 10.997146
NPR 175.693203
NZD 1.961696
OMR 0.444347
PAB 1.155036
PEN 3.909993
PGK 5.178759
PHP 70.091418
PKR 320.721208
PLN 4.300372
PYG 6888.329638
QAR 4.22278
RON 5.246149
RSD 117.338123
RUB 93.584616
RWF 1696.751792
SAR 4.33658
SBD 9.327822
SCR 15.500574
SDG 693.961358
SEK 10.955543
SGD 1.480296
SLE 27.6199
SOS 660.109426
SRD 43.530693
STD 23919.45433
STN 24.522534
SVC 10.106287
SZL 18.93348
THB 38.24539
TJS 10.660665
TMT 4.056303
TND 3.389114
TRY 54.972156
TTD 7.8352
TWD 37.31753
TZS 3062.448769
UAH 51.687796
UGX 4307.958553
USD 1.155642
UYU 46.442676
UZS 13730.616967
VES 871.59813
VND 30336.755811
VUV 138.173179
WST 3.162706
XAF 656.557465
XAG 0.018588
XAU 0.000272
XCD 3.12318
XCG 2.081622
XDR 0.817563
XOF 655.82124
XPF 119.331742
YER 275.44734
ZAR 18.845636
ZMK 10402.165875
ZMW 22.048783
ZWL 372.116224
El cielo puede esperar: la vida con más de 110 años
El cielo puede esperar: la vida con más de 110 años / Foto: Nicolas Tucat - AFP/Archivos

El cielo puede esperar: la vida con más de 110 años

En su residencia de ancianos del sur de Francia, la hermana André deja siempre su puerta abierta por si alguien quiere pasar a saludar. A sus 118 años, la que quizá sea la mujer más anciana del mundo, no aborrece las visitas.

Tamaño del texto:

Lucile Randon, más conocida como la hermana André, ya era la decana de los franceses. El lunes, tras el anuncio del deceso de la mujer más anciana del mundo, la japonesa Kane Takana, 13 meses mayor que ella, la religiosa francesa superó una nueva etapa.

"Una etapa", comentó sonriendo su secretario de prensa, David Tavella. "Su objetivo final es batir a Jeanne Calment", otra francesa, fallecida a los 122 años en Arles (sur de Francia) en 1997.

"Ella está feliz, le gusta que le prestemos atención e inmediatamente pensó en todo el personal" del establecimiento para personas mayores dependientes en el que vive, añadió Tavella, en declaraciones a la AFP.

La hermana André, de rostro delicado y memoria abismal, se presenta siempre vestida de monja, con un velo azul.

Cuando un equipo de la AFP se reunió con ella en la localidad francesa de Toulon, a orillas del Mediterráneo, la mujer parecía limitarse a esperar la mayor parte del tiempo, sentada en su silla de ruedas, con la cabeza gacha.

Con sus ojos, que ya dejaron de ver, cerrados, quizás piensa, reza, dormita.

En su habitación hay una cama individual, una virgen y una radio apagada desde hace meses... La marcha del mundo le preocupa demasiado. En aquel entonces, confió que deseaba "morir rápidamente".

Su jornada empieza pronto. "A las 07H00 me levantan y me sientan a la mesa". A continuación, la trasladan a la capilla, donde Lucile Randon, que tomó el hábito con más de 40 años, escucha el oficio cada mañana.

"Es terrible no poder hacer nada sola", se queja esta mujer que trabajó hasta finales de los años 70 y que cuando tenía 100 años se ocupaba aún de residentes más jóvenes que ella.

Pero conserva lo más bonito, a su juicio, el contacto con los demás. "Me alegra cuando vienen a hacerme compañía, como David. David es un encanto, ¿lo conoce?", dice con su mano enlazada a la de su confidente.

David Tavella, animador en esta residencia de ancianos de Toulon (sureste de Francia) a orillas del mar Mediterráneo, gestiona las solicitudes de periodistas de todo el mundo.

Y los regalos y cartas. El presidente francés Emmanuel Macron, su 18º jefe de Estado, envió por escrito a la anciana sus mejores deseos para 2022, que concluyó con un "muy respetuosamente" para la ocasión.

- Hasta 122 años -

Así las cosas, ¿es Lucile Randon, nacida el 11 de febrero de 1904 en Alès (sur), la decana de la humanidad? Quizá lo sea, hasta que se demuestre lo contrario. Pues, en el pasado, ya ocurrió que personas aún más mayores terminaron sacudiendo los datos de la base científica IDL (International Database on Longevity), tras darse a conocer por el libro Guinness de los Récords.

Cuando se trata de la esperanza de vida, se cita a menudo Japón o las "zonas azules", regiones remotas de Cerdeña (Italia), Grecia o Costa Rica que cuentan con un gran número de centenarios. Francia, menos.

Sin embargo, en la turística Provenza francesa vivió Jeanne Calment, la persona que vivió más tiempo en la historia de la humanidad y cuyo estado civil pudo validarse. Murió en Arles a los 122 años.

André Boite también vive en el sur de Francia. A sus 111 años, es uno de los pocos hombres del mundo "supercentenarios" (más de 110 años), sigue residiendo en su casa en Niza y le gusta vestir traje con chaleco.

Según la oficina de estadísticas Insee, unos 30.000 centenarios viven en Francia y 40 superan los 110 años. En el mundo había medio millón de centenarios en 2015, según la ONU, que proyecta 25 millones para 2100.

Pero, ¿cómo viven su longevidad?

- Esperando la muerte -

Cuando se le recuerda a Hermine Saubion, que tiene 110 años, responde: "Aguanto".

La supercentenaria acaba de despertarse de una siesta en su silla de ruedas a la entrada del restaurante de su residencia de ancianos en Banon (sureste), pueblo situado entre colinas pobladas de robles y pinos.

Su bello rostro cobra vida, aparece una gran sonrisa, una mirada intensa. La mujer no tiene problemas de salud, sino incapacidades físicas y una sordera severa que la aísla.

Sólo entiende fragmentos de oraciones, pero no renuncia a su vida en sociedad. Cuando Annick, otra residente del centro donde vive desde hace dos años, pasa cerca, le grita: "¡Vamos, siéntate!".

"Si se queda demasiado tiempo sola en un lugar, no duda en manifestar su disconformidad", confirma Julien Fregni, un trabajador social.

Esta marsellesa, que conoció un gran amor antes de cuidar a su madre viuda, nunca buscó la longevidad, sólo llegó. Al igual que su hermana Emilienne, de 102 años, otra centenaria de la residencia.

La hermana André tampoco tiene problemas de salud, más allá de la rigidez muscular y articular ligada a su inmovilidad y toma muy pocos medicamentos al día, sin duda "uno de sus secretos de longevidad", según su médica Geneviève Haggai-Driguez.

Sobrevivió sin problemas al covid-19, que le provocó un poco de cansancio. "Cuando hablamos con ella, asegura: 'De todas formas, tuve la gripe española'", explica la doctora.

Los especialistas constataron de hecho que los ancianos nacidos antes de la epidemia de gripe española de 1918 resistieron mejor al covid-19 que los nacidos después.

No muy lejos, en Valréas, vive Aline Blaïn, una exmaestra de 110 años. Autoritaria y dulce a la vez, a esta "estrella" de su residencia le gusta hojear la revista Paris Match.

"Lo más importante para mí es la visita de mi hija, de las pequeñas", asegura. A sus 76 años, su hija Monique cuida de ella casi diariamente.

Aunque se muestran resistentes, estas personas han visto desaparecer a muchos a su alrededor y ya no tienen a nadie con quien compartir su historia de vida.

A Aline Blaïn le gustaría que se olvidaran de su edad. "De todas formas, ya no tengo edad", asegura.

Sobre la muerte, hablan sin tabú, es su día a día. "Esperamos", asegura Hermine. "Esperamos el final, la muerte, que un día llegará".

La hermana André se siente preparada. "Pasar todo el día sola con tu dolor no es divertido", pero "Dios no me escucha, debe estar sordo".

- Pasión y coquetería -

La ciencia no ha logrado todavía desvelar el secreto de esta longevidad. "No tenemos ninguna certeza, sino hipótesis", asegura Jean-Marie Robine, demógrafo y gerontólogo.

El experto cita la riqueza económica, la democracia "e incluso la socialdemocracia", los factores nutricionales con "dos grandes regímenes alimentarios: el japonés (pescado, verduras) y el mediterráneo".

A todo esto se suman las características propias de la persona, los genes o la ausencia de genes vinculados a factores de riesgo.

"Jeanne Calment cumplía todos los requisitos de longevidad. Tenía un estilo de vida impecable. Empezó a fumar a los 25 años, pero solo un cigarrillo al día, y bebía un dedo de oporto por la noche", explica Catherine Levraud, jefa de geriatría del centro hospitalario de Arles.

Daniela S. Jopp, profesora de psicología del envejecimiento de la universidad suiza de Lausana, cita también el "optimismo", que está vinculado a "mecanismos del sistema inmunitario".

La coquetería podría ser otro para Hermine, que exige bonitos peinados como sus dos moñitos que llama cariñosamente "los cuernos del diablo", y para Aline, que pide vestidos y chalecos que combinen.

Porque, como dice la hermana André, lo más importante en la vida es "compartir un gran amor y no ceder en cuanto a sus necesidades".

(O.Joost--BBZ)