Berliner Boersenzeitung - EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?

EUR -
AED 4.240369
AFN 72.15222
ALL 96.010337
AMD 436.919504
ANG 2.066474
AOA 1058.793523
ARS 1611.346204
AUD 1.619451
AWG 2.081217
AZN 1.956813
BAM 1.954992
BBD 2.322141
BDT 141.961354
BGN 1.902418
BHD 0.435943
BIF 3443.207399
BMD 1.154628
BND 1.475803
BOB 8.002694
BRL 5.953725
BSD 1.159021
BTN 106.671933
BWP 15.538581
BYN 3.421487
BYR 22630.709035
BZD 2.32374
CAD 1.569088
CDF 2514.779555
CHF 0.902925
CLF 0.02624
CLP 1036.117313
CNY 7.927964
CNH 7.941814
COP 4277.400294
CRC 546.088594
CUC 1.154628
CUP 30.597642
CVE 110.219467
CZK 24.401878
DJF 206.38474
DKK 7.472313
DOP 70.322776
DZD 152.019482
EGP 60.501383
ERN 17.31942
ETB 179.476842
FJD 2.542721
FKP 0.861459
GBP 0.862986
GEL 3.134839
GGP 0.861459
GHS 12.557812
GIP 0.861459
GMD 84.865656
GNF 10160.978406
GTQ 8.886329
GYD 242.829685
HKD 9.03661
HNL 30.67999
HRK 7.534179
HTG 152.079809
HUF 387.852834
IDR 19508.768085
ILS 3.611873
IMP 0.861459
INR 106.414793
IQD 1518.082222
IRR 1526158.440873
ISK 144.802275
JEP 0.861459
JMD 181.545788
JOD 0.818637
JPY 183.472718
KES 149.235293
KGS 100.972297
KHR 4652.158731
KMF 491.871195
KPW 1039.203539
KRW 1708.901395
KWD 0.354321
KYD 0.96568
KZT 569.203375
LAK 24825.626652
LBP 103846.100171
LKR 360.285917
LRD 212.092383
LSL 18.976577
LTL 3.409316
LVL 0.698422
LYD 7.371955
MAD 10.850618
MDL 19.986743
MGA 4805.015002
MKD 61.626888
MMK 2424.742133
MNT 4122.187229
MOP 9.342467
MRU 46.280084
MUR 53.008821
MVR 17.838953
MWK 2009.669786
MXN 20.47174
MYR 4.534194
MZN 73.792291
NAD 18.976577
NGN 1612.160702
NIO 42.653118
NOK 11.181475
NPR 170.679925
NZD 1.957112
OMR 0.443952
PAB 1.159021
PEN 3.972159
PGK 4.994002
PHP 68.655391
PKR 323.852513
PLN 4.26462
PYG 7511.896763
QAR 4.226054
RON 5.093531
RSD 117.396804
RUB 91.506257
RWF 1693.600357
SAR 4.332422
SBD 9.289193
SCR 16.157733
SDG 693.931492
SEK 10.71179
SGD 1.473265
SHP 0.86627
SLE 28.4012
SLL 24211.971348
SOS 661.229703
SRD 43.267957
STD 23898.468664
STN 24.490201
SVC 10.139538
SYP 128.022081
SZL 18.975161
THB 36.770303
TJS 11.109011
TMT 4.041198
TND 3.396597
TOP 2.780068
TRY 50.935488
TTD 7.863764
TWD 36.731256
TZS 3002.032787
UAH 51.094292
UGX 4282.230969
USD 1.154628
UYU 46.620741
UZS 14079.415542
VES 505.331309
VND 30335.541759
VUV 138.091343
WST 3.13415
XAF 655.68613
XAG 0.013274
XAU 0.000223
XCD 3.12044
XCG 2.088575
XDR 0.815463
XOF 655.68613
XPF 119.331742
YER 275.496587
ZAR 19.12766
ZMK 10393.037421
ZMW 22.542687
ZWL 371.789749

EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?




El súbito incremento de activos navales estadounidenses en el Caribe y la respuesta militar de Caracas han devuelto a la primera línea una pregunta que muchos en la región habían archivado: ¿cómo sería una “Operación Venezuela” contra Nicolás Maduro? Más allá de la retórica, los movimientos recientes sugieren un esquema de coerción militar calibrada —centrado en antinarcóticos y presión político-judicial— que busca evitar una invasión clásica y, al mismo tiempo, elevar el costo de permanencia del chavismo en el poder.

El marco estratégico y legal
Washington mantiene desde 2020 acusaciones penales contra Maduro y altos cargos venezolanos por narcoterrorismo y corrupción, mientras que el andamiaje de sanciones financieras y energéticas fue reconfigurado en 2024 tras el incumplimiento de compromisos electorales. El resultado de las presidenciales de 2024 —que Caracas dio por victorioso a Maduro y la oposición denunció como fraudulento— dejó a Venezuela en una crisis de legitimidad sostenida y a Estados Unidos con incentivos para combinar presión diplomática, económica y operativa.

Qué busca EE.UU. con la presencia naval
El despliegue naval cumple varios objetivos simultáneos: (1) reforzar operaciones de interdicción contra carteles y rutas marítimas de cocaína que usan el Caribe; (2) aumentar la vigilancia y disuasión cerca del territorio venezolano; (3) disponer de una capacidad creíble de ataque de precisión de largo alcance si fuera necesario; y (4) enviar un mensaje a socios y rivales —desde Guyana hasta Irán y Rusia— de que el entorno estratégico del Caribe importa a la seguridad de EE.UU.

Capacidades de Caracas y factores de riesgo
Venezuela conserva defensas antiaéreas y una arquitectura de seguridad apoyada por asesoría de aliados extrahemisféricos. El gobierno moviliza milicias y unidades en la frontera con Colombia, mientras prioriza control territorial y supervivencia del liderazgo. En el vecindario, Brasil defiende la no intervención y la estabilidad de fronteras; Colombia busca contener derrames transfronterizos; y Guyana observa con preocupación cualquier movimiento que afecte la disputa del Esequibo. Todo ello convierte cualquier operación en un ejercicio de precisión política además de militar.

Cómo podría verse una “Operación Venezuela” (probable guion en fases)
Fase 0 — Modelado del terreno. Incremento de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) marítimo-aéreo; ciber-operaciones para penetrar redes de mando y comunicaciones; cooperación judicial para reforzar casos de extradición y congelamiento de activos.

Fase 1 — Cerco marítimo y presión antinarcóticos. Ampliación de interdicciones y “zonas de seguridad” en rutas críticas, con inspecciones a embarcaciones sospechosas, afectando ingresos ilícitos de redes ligadas al poder. Esta fase evidencia la narrativa pública de lucha contra el narcotráfico y limita escalada inmediata.

Fase 2 — Golpes de precisión limitados (si hubiera detonante). En un escenario de agresión o amenaza inminente, empleo de misiles de crucero y munición guiada para suprimir radares, pistas y nodos C2 específicos, evitando daño colateral y sin ocupación de terreno. Objetivo: degradar la capacidad de coerción del régimen y su aparato represivo.

Fase 3 — Acciones especiales y policiales. Operaciones puntuales —propias o en cooperación— para detener a individuos con acusaciones federales, desarticular células de tráfico y obtener información estratégica. El énfasis estaría en “capturar, no ocupar”.

Fase 4 — Contención y canales humanitarios. Establecimiento de corredores para asistencia, apoyo a terceros países receptores de desplazados y coordinación con organismos internacionales. Se buscaría condicionar un proceso político verificable a cambio de alivio gradual de sanciones.

Lo que probablemente NO veremos
Una invasión anfibia a gran escala o un cambio de régimen por ocupación militar directa luce improbable por coste político, riesgo regional y rechazo doméstico e internacional. Tampoco es verosímil un bloqueo total que afecte de forma indiscriminada a la población. La lógica dominante es la de “máxima presión selectiva”, con palancas militares, judiciales y financieras sincronizadas.

Efectos colaterales y líneas rojas
Cualquier escalada podría perturbar mercados energéticos, tensar la seguridad en el arco Guayana-Caribe y abrir espacio a actores extrahemisféricos. La presencia de redes ilícitas transnacionales —incluidas organizaciones designadas como terroristas— y proveedores externos de drones, inteligencia o entrenamiento, aumenta la volatilidad. Las capitales regionales han subrayado que el respeto a fronteras y la no intervención son condiciones para acompañar salidas negociadas.

La vía de salida
El desenlace menos costoso pasa por garantías verificables: calendario electoral creíble, observación internacional robusta, liberación de presos políticos y pasos humanitarios irreversibles; a cambio, alivio escalonado de sanciones y normalización económica. La acumulación de medios militares cerca de Venezuela no anticipa una guerra inevitable, sino que busca hacer creíble la amenaza de consecuencias si el statu quo se endurece.