Berliner Boersenzeitung - Suiza: Bolsa y precios Bajos

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Suiza: Bolsa y precios Bajos




Suiza se ha convertido en la “excepción europea” de la inflación: tras el repunte global de 2021-2022, los precios volvieron a situarse de forma sostenida dentro del objetivo del banco central y, a 19 de junio de 2025, la tasa oficial regresó al 0%. En redes y tertulias se ha extendido un eslogan: “Suiza elimina la inflación comprando acciones”. La realidad es más matizada —y bastante más interesante—: sí, el banco central suizo (SNB) invierte una parte relevante de sus reservas en renta variable global, pero su arma antiinflación fue, sobre todo, la fortaleza del franco y un giro de la política monetaria a tiempo. 

¿Compra de acciones para frenar la inflación?
La SNB gestiona unas reservas en divisas extraordinariamente grandes para un país de su tamaño. Para diversificarlas y mejorar su rentabilidad a largo plazo, mantiene una exposición estratégica a renta variable (acciones) de aproximadamente una cuarta parte del total. Esa asignación —pasiva y ampliamente diversificada por países y sectores— existía antes de la subida de precios y se ha mantenido estable en los últimos años. Su propósito no es “estimular” la economía doméstica ni “apagar” la inflación, sino gestionar riesgos y preservar poder adquisitivo de las reservas. 

Conviene subrayarlo: las compras de acciones de la SNB no son compras de empresas suizas con francos recién creados para empujar los índices locales; son inversiones en activos extranjeros realizadas con divisas previamente obtenidas en el marco de su política cambiaria. Por sí mismas, no trasladan dinero nuevo a la economía doméstica ni contienen mecánicamente la inflación.

La palanca que sí funcionó: el franco suizo
La clave del “milagro suizo” ha sido el tipo de cambio. Cuando la inflación importada empezó a presionar en 2021-2022, la SNB permitió que el franco se apreciara y, desde la segunda mitad de 2022, vendió divisas (reduciendo reservas) para reforzarlo. Un franco más fuerte abarata las importaciones (energía, bienes intermedios) y atenúa el traslado de los shocks internacionales a los precios internos. Esta decisión, combinada después con subidas de tipos desde junio de 2022, frenó el pico inflacionario con mucha menos intensidad que en la zona euro. 

En 2024, con la inflación ya dominada, la SNB apenas intervino en el mercado de divisas; la fortaleza del franco y la moderación de los costes energéticos mantuvieron las presiones a raya sin necesidad de grandes compras o ventas. 

De la subida a los recortes: política monetaria creíble
Tras reaccionar con rapidez en 2022, la SNB inició recortes graduales cuando la inflación volvió de forma persistente al rango objetivo. El 19 de junio de 2025, redujo la tasa al 0%, señal de que la presión de precios estaba no solo contenida sino, por episodios, negativa en primavera de 2025. Esta secuencia —subir pronto, recortar cuando toca— ancla expectativas y evita que salarios y márgenes empresariales entren en una espiral de segunda ronda. 

Entonces, ¿qué papel juegan las acciones?
La cartera de acciones de la SNB —alrededor del 25% de las reservas— no “apaga” la inflación. Cumple otras funciones:
-  Diversificación y rendimiento: reduce la dependencia de los tipos de interés externos y, a largo plazo, genera rentas por dividendos y plusvalías que estabilizan el balance del banco central. 

-  Gestión del balance: tras años de intervenciones cambiarias, la SNB transformó gran parte de las divisas acumuladas en una cartera mixta (bonos + acciones) para equilibrar riesgo y retorno. Cuando la inflación repuntó, la respuesta no fue “comprar más acciones”, sino apreciar el franco y subir tipos. 
BIS

-  Señal de prudencia: mantener estable la asignación a renta variable transmite previsibilidad a los mercados y evita que la política de reservas se confunda con objetivos coyunturales de demanda interna.

Los resultados visibles
-  Inflación baja y estable: en 2024 se consolidó por debajo del 2% y, en 2025, hubo lecturas puntuales negativas, lo que permitió el retorno al 0% de la tasa oficial. 

-  Intervenciones mínimas: con el franco fuerte, la autoridad monetaria redujo sus operaciones en el mercado de divisas durante 2024, coherente con una inflación importada en retirada.

Lecciones para otros países
-  Credibilidad y rapidez: actuar pronto contra la inflación evita “anclajes” de segunda ronda. 2) Tipo de cambio como amortiguador: en economías abiertas, dejar que la moneda se aprecie —o incluso apoyarla con ventas de divisas— puede ser más eficaz que intervenciones fiscales costosas. 3) Instituciones y competencia: un tejido empresarial competitivo y disciplina presupuestaria ayudan a que los shocks externos no se perpetúen en la cadena de precios. 4) Gestión profesional de reservas: invertir una parte en acciones no es un “atajo antiinflación”, pero mejora la resiliencia del balance del banco central y, por tanto, la credibilidad de la política monetaria.

Conclusión
Suiza no “elimina la inflación comprando acciones”. Lo que hizo fue usar el tipo de cambio y los tipos de interés con determinación, sobre un balance robusto —diversificado con renta variable— que le permitió maniobrar sin sobresaltos. La confusión nace de mezclar la política de inversión de reservas con la política de estabilidad de precios. Son piezas del mismo tablero, sí, pero cumplen funciones distintas: una sostiene el andamiaje financiero; la otra mantiene a raya los precios.