Berliner Boersenzeitung - Trump avala Submarino Nuclear

EUR -
AED 4.228872
AFN 71.972068
ALL 95.909842
AMD 434.62105
ANG 2.060869
AOA 1055.922261
ARS 1612.664041
AUD 1.626132
AWG 2.075573
AZN 1.962349
BAM 1.950864
BBD 2.321646
BDT 141.447046
BGN 1.897259
BHD 0.434591
BIF 3421.857394
BMD 1.151497
BND 1.469501
BOB 7.96509
BRL 6.015764
BSD 1.152694
BTN 106.183656
BWP 15.53909
BYN 3.398317
BYR 22569.334493
BZD 2.318365
CAD 1.568033
CDF 2507.959919
CHF 0.903603
CLF 0.026455
CLP 1044.636615
CNY 7.906464
CNH 7.925002
COP 4261.550951
CRC 543.330067
CUC 1.151497
CUP 30.514661
CVE 109.985776
CZK 24.434471
DJF 205.274212
DKK 7.472194
DOP 70.41277
DZD 152.14506
EGP 60.26191
ERN 17.27245
ETB 179.932431
FJD 2.545929
FKP 0.859123
GBP 0.862707
GEL 3.126354
GGP 0.859123
GHS 12.489347
GIP 0.859123
GMD 84.64225
GNF 10105.34523
GTQ 8.839097
GYD 241.164032
HKD 9.012851
HNL 30.512273
HRK 7.534821
HTG 150.989955
HUF 389.892131
IDR 19472.95998
ILS 3.606085
IMP 0.859123
INR 106.44101
IQD 1510.053265
IRR 1522019.494717
ISK 144.385837
JEP 0.859123
JMD 180.413545
JOD 0.816388
JPY 183.355687
KES 148.831121
KGS 100.697856
KHR 4626.275212
KMF 490.537296
KPW 1036.385217
KRW 1720.37028
KWD 0.353567
KYD 0.960595
KZT 564.217802
LAK 24695.163427
LBP 103228.165394
LKR 358.385716
LRD 210.95726
LSL 19.043312
LTL 3.40007
LVL 0.696529
LYD 7.357322
MAD 10.802176
MDL 20.016878
MGA 4777.973736
MKD 61.615023
MMK 2418.166226
MNT 4111.007847
MOP 9.292973
MRU 45.808704
MUR 52.864827
MVR 17.790309
MWK 1998.877461
MXN 20.552114
MYR 4.521965
MZN 73.591629
NAD 19.042487
NGN 1603.874006
NIO 42.424139
NOK 11.142746
NPR 169.893849
NZD 1.964862
OMR 0.442747
PAB 1.152724
PEN 3.944657
PGK 4.971379
PHP 68.561306
PKR 322.020359
PLN 4.26854
PYG 7463.1826
QAR 4.202604
RON 5.093645
RSD 117.390523
RUB 91.720314
RWF 1685.280067
SAR 4.320981
SBD 9.264001
SCR 15.257101
SDG 692.049195
SEK 10.754691
SGD 1.472235
SHP 0.863921
SLE 28.314872
SLL 24146.308417
SOS 657.650391
SRD 43.027403
STD 23833.655954
STN 24.438382
SVC 10.086393
SYP 127.674885
SZL 19.048221
THB 37.022348
TJS 11.04889
TMT 4.030238
TND 3.388926
TOP 2.772528
TRY 50.798269
TTD 7.822277
TWD 36.760144
TZS 2993.891239
UAH 51.039225
UGX 4315.120012
USD 1.151497
UYU 46.092982
UZS 13988.486971
VES 503.96085
VND 30255.574683
VUV 137.716839
WST 3.12565
XAF 654.298751
XAG 0.01351
XAU 0.000224
XCD 3.111977
XCG 2.077516
XDR 0.812706
XOF 654.335594
XPF 119.331742
YER 274.741289
ZAR 19.283306
ZMK 10364.857819
ZMW 22.392028
ZWL 370.781454

Trump avala Submarino Nuclear




El 29 de octubre de 2025, en la ciudad surcoreana de Gyeongju, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con su homólogo surcoreano Lee Jae‑myung durante la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia‑Pacífico (APEC). Tras semanas de negociaciones comerciales y de seguridad, ambos mandatarios anunciaron un amplio acuerdo que, entre otras cosas, reduce los aranceles estadounidenses a los productos surcoreanos y compromete a Seúl a realizar inversiones masivas en territorio estadounidense. Pero la noticia que más sorprendió a la región fue la autorización de Washington para que Corea del Sur pueda construir un submarino de propulsión nuclear.

Una decisión que rompe precedentes
Donald Trump comunicó públicamente que ha dado luz verde a Corea del Sur para pasar de los antiguos submarinos diésel a una nave impulsada por reactor nuclear. Según explicó en su red social, la embarcación se construirá en los astilleros de Filadelfia, propiedad del grupo surcoreano Hanwha Ocean, adquirido por esa compañía en 2024. Desde el punto de vista del mandatario, fabricar el submarino en Estados Unidos permitirá revitalizar la industria naval estadounidense y reforzar la alianza con Seúl. Además, Trump afirmó que el gobierno surcoreano se comprometió a comprar grandes cantidades de petróleo y gas a Estados Unidos y a realizar inversiones por 150 000 millones de dólares en el sector naval estadounidense y otros 200 000 millones en distintos sectores industriales.

Esta autorización es histórica porque, desde la década de 1950, Estados Unidos ha compartido su tecnología de propulsión nuclear sólo con el Reino Unido. Con ella, Corea del Sur se incorporaría al reducido grupo de países capaces de operar submarinos de propulsión nuclear, junto a Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y la India. A diferencia de los proyectos de la alianza AUKUS, que suministra reactores a Australia, la propuesta surcoreana contempla un único submarino y excluye la incorporación de armamento nuclear; la solicitud de Seúl se centra en emplear combustible enriquecido para mejorar autonomía y capacidades de seguimiento submarino.

Detalles del acuerdo comercial y las inversiones
El pacto alcanzado durante la visita de Trump contempla la reducción de los aranceles estadounidenses a productos surcoreanos al 15 % desde el 25 %, a cambio de que Seúl financie 350 000 millones de dólares en inversiones y compras. De ese total, 150 000 millones se destinarán específicamente al sector naval estadounidense en un plazo de varios años, y los 200 000 millones restantes irán a otros sectores clave, con un límite de 20 000 millones de dólares por año para evitar una desestabilización de la moneda surcoreana. Además, las inversiones de empresas surcoreanas en Estados Unidos superarán los 600 000 millones de dólares e incluirán la compra de equipamiento militar por valor de 25 000 millones para 2030. El acuerdo comercial también excluye los semiconductores, pero ambos gobiernos aseguran que las condiciones para esos productos no serán peores que las concedidas a Taiwán.

Reacciones y debate regional
La decisión de Washington generó reacciones inmediatas en Asia oriental. Corea del Norte, que en los últimos años ha desarrollado submarinos experimentales de propulsión nuclear y mantiene un programa de armas estratégicas, vio en la autorización una amenaza a su posición militar. China, por su parte, instó a Estados Unidos y Corea del Sur a respetar los compromisos de no proliferación nuclear y a no desestabilizar la región. Mientras tanto, el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, manifestó que Tokio debe debatir la posibilidad de incorporar submarinos de propulsión nuclear en su flota. Japón opera actualmente submarinos diésel‑eléctricos de la clase Taigei y su legislación limita el uso militar de la energía atómica, por lo que un viraje hacia reactores nucleares implicaría cambios legales y grandes inversiones. Sin embargo, el avance chino en este campo y las ambiciones norcoreanas han reactivado el debate político en Tokio.

Dentro de Corea del Sur, algunos legisladores y expertos cuestionan la necesidad y el costo del proyecto. Observan que el astillero de Filadelfia carece de experiencia en la construcción de submarinos de guerra y que, aunque la industria surcoreana posee tecnología avanzada, desarrollar un reactor naval puede llevar casi una década. Además, las disposiciones del Acuerdo 123 sobre energía atómica, vigente entre Estados Unidos y Corea del Sur, prohíben a Seúl enriquecer uranio o reprocesar combustible con fines militares. Para operar un submarino nuclear, Seúl depende de la cooperación estadounidense tanto para el suministro de combustible como para transferir la tecnología necesaria.

Organizaciones de control de armas también advirtieron que un submarino nuclear surcoreano podría abrir la puerta al uso de uranio altamente enriquecido con fines militares, lo que exigiría nuevas salvaguardias por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica. Los defensores del proyecto replican que un submarino de propulsión nuclear tiene mayor autonomía y capacidad de vigilancia que uno diésel‑eléctrico, por lo que podría vigilar mejor la península coreana e incluso liberar recursos de la Marina estadounidense en la región.

Contexto internacional y significado estratégico
La autorización de Donald Trump llega en un momento de crecientes tensiones en el Indo‑Pacífico. China ha modernizado su flota de submarinos nucleares y expande su presencia en el Mar de China Meridional. Corea del Norte ha anunciado planes para construir un submarino nuclear táctico y ha profundizado sus vínculos militares con Rusia. Por su parte, Estados Unidos busca reforzar la disuasión extendida en la región y preservar su influencia frente al auge chino. La decisión de permitir un submarino nuclear surcoreano puede interpretarse como un mensaje político a Pekín y como una herramienta para fortalecer la alianza Seúl‑Washington. No obstante, expertos señalan que la medida también comercializa la relación, pues condiciona la cooperación de seguridad a fuertes compromisos económicos por parte de Corea del Sur.

En paralelo a la autorización, Trump anunció su intención de reanudar las pruebas de armas nucleares, suspendidas desde 1992. Este anuncio ha generado inquietud en la comunidad internacional y se interpreta como parte de una estrategia de presión sobre otras potencias que han probado misiles de crucero de alcance casi ilimitado. La conjunción de ambos anuncios –la autorización para el submarino surcoreano y el retorno de las pruebas nucleares estadounidenses– marca un giro significativo en la política de seguridad de Washington y subraya el regreso de la competición nuclear como eje de la geopolítica mundial.

Perspectivas
Aunque la autorización estadounidense permite a Corea del Sur embarcarse en la construcción de su primer submarino de propulsión nuclear, el proyecto sigue rodeado de incógnitas. Se necesitan acuerdos precisos sobre el suministro y el tipo de combustible, la participación de la industria surcoreana, los costos y los plazos de construcción. Igualmente, cualquier avance requerirá la aceptación de los parlamentos y la opinión pública en ambos países. Corea del Sur deberá equilibrar su deseo de mayor autonomía defensiva con las obligaciones de no proliferación y con las preocupaciones de sus vecinos.

En definitiva, la luz verde de Donald Trump a Corea del Sur para construir un submarino de propulsión nuclear constituye un hecho sin precedentes que reconfigura la seguridad en Asia oriental. Refuerza la alianza bilateral a través de un intercambio de inversiones y tecnología, pero también suscita debates sobre la proliferación nuclear, la competencia con China y el costo político y económico de la disuasión en el siglo XXI.