Berliner Boersenzeitung - Cuba aislada y en Crisis

EUR -
AED 4.240569
AFN 75.054318
ALL 91.799489
AMD 419.472559
ANG 2.067301
AOA 1058.842636
ARS 1741.160096
AUD 1.618209
AWG 2.078426
AZN 1.961829
BAM 1.955819
BBD 2.324312
BDT 142.061362
BGN 1.943837
BHD 0.435378
BIF 3459.424484
BMD 1.154681
BND 1.466708
BOB 13.912194
BRL 5.934364
BSD 1.154006
BTN 110.210579
BWP 15.608352
BYN 3.510718
BYR 22631.748964
BZD 2.321032
CAD 1.605197
CDF 2667.313005
CHF 0.943761
CLF 0.02794
CLP 1103.240443
CNY 7.74612
CNH 7.746923
COP 3598.251789
CRC 519.802732
CUC 1.154681
CUP 30.599048
CVE 110.676187
CZK 24.273186
DJF 205.209587
DKK 7.475639
DOP 68.183772
DZD 154.276417
EGP 59.743428
ERN 17.320216
ETB 185.961393
FJD 2.550171
FKP 0.853464
GBP 0.855301
GEL 3.027171
GGP 0.853464
GHS 13.273097
GIP 0.853464
GMD 85.446361
GNF 10135.213023
GTQ 8.813199
GYD 241.440224
HKD 9.056296
HNL 31.095665
HRK 7.533713
HTG 150.830793
HUF 365.61586
IDR 20372.038111
ILS 3.525184
IMP 0.853464
INR 110.659611
IQD 1513.209542
IRR 1587195.731313
ISK 139.970003
JEP 0.853464
JMD 182.121746
JOD 0.818689
JPY 178.342838
KES 149.473898
KGS 100.976904
KHR 4678.767972
KMF 491.894338
KPW 1039.21333
KRW 1554.373959
KWD 0.356554
KYD 0.961722
KZT 516.622716
LAK 25841.76224
LBP 103401.690197
LKR 379.793641
LRD 201.665359
LSL 18.787098
LTL 3.409473
LVL 0.698455
LYD 7.314937
MAD 10.944039
MDL 20.092454
MGA 4996.881974
MKD 61.508011
MMK 2424.543867
MNT 4152.093487
MOP 9.323911
MRU 46.256529
MUR 54.40861
MVR 17.793385
MWK 2004.526173
MXN 19.789329
MYR 4.695629
MZN 73.778652
NAD 18.786058
NGN 1529.767728
NIO 42.284321
NOK 10.772978
NPR 176.336163
NZD 1.998493
OMR 0.443978
PAB 1.154016
PEN 3.882612
PGK 5.129382
PHP 72.452741
PKR 320.13563
PLN 4.340948
PYG 6941.156713
QAR 4.209101
RON 5.25438
RSD 117.372186
RUB 97.57057
RWF 1699.690534
SAR 4.331757
SBD 9.259964
SCR 15.86606
SDG 694.538639
SEK 11.272891
SGD 1.467005
SHP 0.855288
SLE 28.462373
SLL 24213.075314
SOS 659.503467
SRD 43.608815
STD 23899.566849
STN 24.392638
SVC 10.098053
SYP 15013.16356
SZL 18.786575
THB 38.358639
TJS 10.657648
TMT 4.041384
TND 3.367628
TOP 2.780195
TRY 56.161498
TTD 7.836041
TWD 36.630181
TZS 3054.856537
UAH 51.511748
UGX 4524.004191
USD 1.154681
UYU 46.480244
UZS 13579.049465
VES 971.299246
VND 30008.428977
VUV 135.387724
WST 3.159195
XAF 655.957
XAG 0.018301
XAU 0.000269
XCD 3.120584
XCG 2.079911
XDR 0.816419
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 273.110909
ZAR 18.769751
ZMK 10393.509189
ZMW 22.30231
ZWL 371.806833
SSP 6523.082474
MXV 2.244124

Cuba aislada y en Crisis




Hasta hace unas décadas, la Revolución cubana seducía a gobiernos, intelectuales y movimientos sociales. Hoy el panorama es radicalmente distinto. La captura en Caracas del venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 desencadenó el corte inmediato de los envíos de crudo venezolano que sostenían a la isla. Pocos días después, el presidente estadounidense Donald Trump declaró a Cuba "amenaza para la seguridad" y firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a cualquier país que venda petróleo a La Habana. La isla, que necesita unos 110 000 barriles diarios y produce apenas un tercio, solo ha recibido un cargamento de 84 000 barriles procedente de México.

La reacción internacional ha sido contundente. Canadá, Alemania y Suiza desaconsejan viajar a Cuba; las aerolíneas canadienses cancelaron sus vuelos y las rusas Rossiya y Nordwind los suspendieron indefinidamente por falta de combustible. Los apagones se han vuelto crónicos: la Unión Eléctrica reportó que más del 64 % del país se quedó sin electricidad durante las horas de máxima demanda, mientras un peso cada vez más débil cae a 500 pesos por dólar, su mínimo histórico. La ONU advierte de un posible colapso humanitario si la isla no recibe petróleo y señala que las restricciones estadounidenses afectan a los más vulnerables.

Crisis estructural y saqueo interno
El cerco exterior se suma a un colapso económico gestado por décadas de gestión autocrática y corrupción. Según un análisis del Real Instituto Elcano publicado el 12 de febrero de 2026, el régimen reexportó alrededor del 60 % del petróleo venezolano recibido entre 2024 y 2025 hacia Asia a través de la empresa Cuba Metales, vinculada al conglomerado GAESA, controlado por la familia Castro. Solo el 40 % del crudo se destinó al consumo interno, privilegiando el sector turístico gestionado por GAESA y el aparato represivo; las necesidades energéticas de la población quedaron al final. El dinero obtenido fue depositado en paraísos fiscales.

La crisis energética es solo un síntoma de un colapso generalizado. La deuda externa supera los 46 000 millones de dólares, las remesas han caído un 70 %, el turismo se hundió un 68 % respecto a la época prepandemia y los ingresos por exportación de servicios médicos cayeron un 53 %. La industria azucarera dejó de exportar y ahora Cuba importa azúcar para su propio consumo. La inversión extranjera prácticamente desapareció y el sistema eléctrico no puede generar ni el 40 % de la electricidad necesaria. El derrumbe de la moneda informal es la consecuencia lógica de ese fracaso.

La sanidad pública, antaño orgullo de la Revolución, está en ruinas. Más de 70 000 profesionales sanitarios emigraron en los últimos tres años. Los hospitales colapsan, falta medicación y la inversión en salud ronda el 2 % del gasto mientras se destinan más del 30 % de los recursos al turismo. El régimen destinó enormes recursos a hoteles y complejos turísticos administrados por GAESA. Dos de sus filiales, Almest y Gaviota, registran un patrimonio neto de 22 756 millones de pesos cubanos, casi 13 veces lo que el gobierno invirtió en salud y asistencia social en 2023, según una investigación periodística citada por PanAm Post.

Mientras tanto, el régimen usa la retórica del “bloqueo” para justificar la miseria, pero sigue importando alimentos estadounidenses: las compras de carne de cerdo aumentaron un 106 % en 2025, las de granos y piensos un 252 % y las de café un 32 %. El destino de estos productos se desconoce y no beneficia al ciudadano común. Además, la expansión del dengue y el chikungunya ha causado al menos 47 muertes, agravada por la falta de fumigación y tratamiento que el propio gobierno achaca a la escasez de recursos.

Medidas extremas y resistencia interna
Ante el asedio petrolero y la debacle interna, el gobierno de Miguel Díaz‑Canel activó la “Opción cero”, una estrategia de los años noventa que contempla racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria y el uso de tracción animal y carbón para cocinar. La administración suspendió el transporte público y las clases universitarias, restringió las cirugías no esenciales, limitó la venta de diésel y ordenó que las empresas estatales reubiquen a sus trabajadores. Universidades y oficinas adoptan teletrabajo y horarios reducidos, aunque los apagones prolongados –más de 15 horas en muchos casos– dificultan cualquier modalidad.

En las calles, la desesperación es palpable. Los cubanos cocinan con carbón y leña, la basura se acumula y fomenta epidemias de mosquito. Las familias reciben raciones exiguas: una cartilla de racionamiento vigente desde 1962 otorga apenas seis libras de azúcar al mes. El salario o pensión promedio, alrededor de 3 600 pesos (siete euros), apenas alcanza para un cartón de huevos. Quien no recibe remesas o ayuda externa enfrenta el hambre.

La pérdida de legitimidad
Más allá de la escasez material, la crisis ha minado la base ideológica del castrismo. Analistas señalan que el Partido Comunista ha perdido la capacidad de moldear la percepción ciudadana: la mayoría de los cubanos ya no creen en el partido ni en sus líderes. Muchos de sus antiguos militantes se han convertido en disidentes pasivos. Las redes sociales e iniciativas de prensa independiente –como 14yMedio, Cubanet o Cibercuba– informan sobre la realidad cotidiana, y las personas prefieren estas fuentes a los medios oficiales. El aparato represivo sigue siendo eficaz, pero su legitimidad se erosiona a ojos de la población y de las propias Fuerzas Armadas. El estudio del Real Instituto Elcano sostiene que las FAR no se han beneficiado de las operaciones ilícitas de GAESA y podrían desempeñar un papel decisivo en una transición democrática.

Por primera vez en casi siete décadas, ningún actor externo parece dispuesto a rescatar financieramente al régimen. México y Chile han enviado ayuda humanitaria, pero muestran cautela ante las amenazas arancelarias de Washington. Rusia promete suministrar petróleo como “ayuda humanitaria”, aunque sus envíos no sustituirán las cifras de Venezuela. En este contexto, incluso antiguos simpatizantes de izquierda cuestionan abiertamente al gobierno; el escritor uruguayo Eduardo Galeano, antes admirador de la Revolución, denunció que el socialismo cubano se ha convertido en una oligarquía familiar. Las organizaciones internacionales llaman al diálogo y a respetar la legalidad internacional, instando a poner fin a las sanciones y al mismo tiempo a que La Habana cumpla con los derechos humanos.

Un futuro en disputaEl cerco a Cuba no es solo un castigo exterior; es la consecuencia de un sistema agotado que expolia a su pueblo mientras culpa al enemigo externo. La captura de Nicolás Maduro y la orden ejecutiva de Trump aceleraron el declive al cortar el suministro de petróleo, pero la catástrofe ya estaba en marcha por la mala gestión y el saqueo institucionalizado. La comunidad internacional observa la posibilidad de una transición inédita. Los expertos señalan que, si las Fuerzas Armadas se desmarcan de la oligarquía y se alinean con la población, se abrirá una vía pacífica hacia la democracia.

Para los cubanos de a pie, el cambio no puede llegar lo suficientemente pronto. En barrios de La Habana, la gente se resiste a renunciar a su dignidad; surgieron cacerolazos nocturnos, protestas espontáneas y huelgas de hambre. La consigna “Patria y Vida”, que desde 2021 desafía al eslogan oficialista, vuelve a escucharse. Muchos cubanos en la diáspora envían ayuda y presionan por reformas. El futuro de la isla dependerá de la convergencia de estas fuerzas internas con la presión internacional y la disposición de la élite a abandonar su poder. El castrismo, que alguna vez prometió liberación, enfrenta ahora la deserción de quienes lo sostuvieron y el rechazo generalizado de una comunidad global que ya no tolera la represión y el saqueo. El cerco se estrecha y el fin de una era parece cada vez más cercano.