Berliner Boersenzeitung - Italia 2026: Un año decisivo

EUR -
AED 4.161518
AFN 73.087584
ALL 91.974375
AMD 411.540167
ANG 2.028765
AOA 1039.105468
ARS 1728.069575
AUD 1.623411
AWG 2.0411
AZN 1.927901
BAM 1.953149
BBD 2.282802
BDT 139.353351
BGN 1.907603
BHD 0.42722
BIF 3396.29108
BMD 1.133157
BND 1.448035
BOB 13.663338
BRL 5.920633
BSD 1.133362
BTN 108.729449
BWP 15.475862
BYN 3.421157
BYR 22209.882191
BZD 2.279507
CAD 1.607474
CDF 2634.590818
CHF 0.945217
CLF 0.027901
CLP 1101.773846
CNY 7.603995
CNH 7.602341
COP 3798.082491
CRC 516.399223
CUC 1.133157
CUP 27.201087
CVE 110.115568
CZK 24.437703
DJF 201.384525
DKK 7.475586
DOP 67.398537
DZD 151.639027
EGP 58.99919
ERN 16.997359
ETB 185.128738
FJD 2.543603
FKP 0.854785
GBP 0.856967
GEL 2.940481
GGP 0.854785
GHS 13.209957
GIP 0.854785
GMD 83.854047
GNF 9968.472335
GTQ 8.65341
GYD 237.148179
HKD 8.891375
HNL 30.42671
HRK 7.541385
HTG 148.328711
HUF 367.071
IDR 20369.63481
ILS 3.475462
IMP 0.854785
INR 108.714597
IQD 1484.78508
IRR 1557921.251666
ISK 136.80654
JEP 0.854785
JMD 179.42651
JOD 0.803424
JPY 178.23095
KES 146.967996
KGS 99.092675
KHR 4599.717385
KMF 490.657066
KPW 1019.841889
KRW 1534.487412
KWD 0.349863
KYD 0.94451
KZT 497.564782
LAK 25430.489682
LBP 101493.872578
LKR 375.16089
LRD 194.37451
LSL 18.568102
LTL 3.345919
LVL 0.685435
LYD 7.250033
MAD 10.977104
MDL 20.11153
MGA 4991.226681
MKD 61.496546
MMK 2378.91816
MNT 4076.218122
MOP 9.159851
MRU 45.381415
MUR 53.949601
MVR 17.518963
MWK 1965.332955
MXN 20.498446
MYR 4.626454
MZN 72.41402
NAD 18.567775
NGN 1501.422099
NIO 41.714128
NOK 10.880555
NPR 173.965386
NZD 2.009875
OMR 0.435696
PAB 1.133362
PEN 3.898678
PGK 5.128041
PHP 70.988336
PKR 313.97652
PLN 4.370476
PYG 6657.964842
QAR 4.131294
RON 5.278472
RSD 117.503891
RUB 94.906114
RWF 1673.414334
SAR 4.25672
SBD 9.094946
SCR 15.710766
SDG 681.593322
SEK 11.331578
SGD 1.448453
SHP 0.854858
SLE 27.881593
SLL 23761.731851
SOS 647.715305
SRD 42.780029
STD 23454.067336
STN 24.466797
SVC 9.917541
SYP 14733.310913
SZL 18.563808
THB 38.045187
TJS 10.432842
TMT 3.96605
TND 3.364434
TOP 2.728371
TRY 55.524254
TTD 7.688566
TWD 36.069645
TZS 2985.87275
UAH 50.836915
UGX 4442.970689
USD 1.133157
UYU 45.438338
UZS 13396.819913
VES 970.7931
VND 29430.926796
VUV 134.751144
WST 3.138064
XAF 655.957
XAG 0.018521
XAU 0.00027227118
XCD 3.062414
XCG 2.042628
XDR 0.801201
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 268.133353
ZAR 18.610272
ZMK 10199.774161
ZMW 22.185697
ZWL 364.876174
SSP 6473.264959
MXV 2.320888

Italia 2026: Un año decisivo




2025 fue para Italia un año de paradojas: el gobierno de Giorgia Meloni consolidó su control y disfrutó de índices de aprobación inusualmente altos, pero al mismo tiempo afrontó una creciente contestación social y tensiones dentro de su propia coalición. La política exterior estuvo marcada por la guerra en Ucrania y la obligación moral de apoyar a Kyiv frente al terror de Moscú. A medida que el año termina, este balance repasa los principales acontecimientos de 2025 y mira hacia un 2026 lleno de incertidumbre, con reformas estructurales pendientes, desafíos económicos y un conflicto en Europa que no admite ambigüedades.

Tras tres años en el poder, Meloni ha alcanzado un raro equilibrio en un país acostumbrado a la volatilidad. Sus medidas de prudencia fiscal le valieron el aplauso de los mercados y una mejora en la calificación crediticia del país, mientras que las encuestas situaron a Hermanos de Italia por encima del treinta por ciento de apoyo y a su coalición en clara ventaja frente a una oposición atomizada. El déficit público se redujo del 8,1 % del PIB en 2022 al 3,0 % en 2025 y los intereses de la deuda se situaron en niveles similares a los de Francia. Sin embargo, bajo la superficie persisten los problemas: la economía sigue creciendo por debajo de la media europea (0,5 % en 2025 y 0,8 % proyectado para 2026), la producción industrial ha caído un 7,5 % en tres años, la demografía envejece y la burocracia paraliza inversiones. La propia primera ministra advirtió a sus colaboradores en vísperas de Navidad de que «el próximo año será aún más duro», un mensaje que evidencia conciencia de los retos venideros.

En junio, la izquierda apostó por un referéndum para ampliar los derechos laborales y facilitar la ciudadanía. Los votantes que acudieron respaldaron mayoritariamente las reformas, pero la participación rondó el 30 % y no alcanzó el umbral del 50 % necesario para que las consultas fueran válidas. La falta de quorum convirtió la convocatoria en un revés simbólico para la oposición y reforzó a Meloni, que había instado a la abstención y vio cómo la agenda socialdemócrata quedaba aparcada por falta de apoyo popular.

Aun así, el año dejó avances sociales inesperados. En julio el Tribunal Constitucional dictaminó que las madres no biológicas en parejas del mismo sexo tienen derecho a diez días de permiso de paternidad, equiparando sus derechos a los de los padres varones. Esta sentencia, saludada por organizaciones de derechos humanos, mostró que la defensa de la familia tradicional que enarbola el gobierno convive con avances graduales en igualdad.

La paz social se quebró en otoño cuando el presupuesto de 2026, que recorta el déficit al 2,8 % del PIB y sube impuestos a bancos y aseguradoras, provocó fuertes protestas. La Unión Sindical de Base y la CGIL convocaron huelgas generales en octubre, noviembre y diciembre en las que cientos de miles de trabajadores y estudiantes marcharon contra los recortes en servicios públicos, el aumento del gasto militar y el apoyo del gobierno a Israel. Las movilizaciones paralizaron trenes, escuelas y puertos y evidenciaron el malestar por la pérdida de poder adquisitivo. Aunque Hermanos de Italia sigue liderando las encuestas, algunas sondeos reflejan un ligero ascenso de la oposición y un desgaste del ejecutivo.

Otro foco de tensión fue el proyecto estrella del vice primer ministro Matteo Salvini para construir un puente colgante de 3,7 kilómetros sobre el estrecho de Mesina, que uniría Sicilia con la península. La Corte de Cuentas rechazó la iniciativa por defectos en la documentación y posibles incumplimientos de normas ambientales y de contratación de la Unión Europea. Salvini, decidido a iniciar las obras antes de 2027, acusó a los magistrados de obstaculizar un proyecto que, según el gobierno, generaría 36 700 empleos y un incremento del PIB del 1 %. Los opositores temen un impacto ambiental irreversible y el despilfarro de recursos que podrían destinarse a infraestructuras locales más urgentes. El bloqueo judicial puso en evidencia la fragilidad del consenso en torno a una obra emblemática para la derecha.

El enfrentamiento con la magistratura se amplió cuando el Senado aprobó a finales de octubre una profunda reforma constitucional que separa las carreras de jueces y fiscales. El gobierno argumenta que la medida evitará conflictos de intereses y aumentará la eficiencia, ya que actualmente los magistrados pueden pasar de una función a otra. La reforma también prevé dividir el Consejo Superior de la Magistratura en dos órganos independientes cuyos miembros serían elegidos por sorteo. La oposición denuncia un intento de controlar las investigaciones y advierte de que la ciudadanía podría utilizar el referéndum previsto para la primavera de 2026 para expresar un voto de castigo. Las encuestas muestran un país dividido y los analistas coinciden en que una derrota dañaría seriamente la imagen de Meloni como «ganadora».

El 30 de diciembre, el Parlamento aprobó definitivamente el presupuesto de 2026. El paquete de 22 000 millones de euros, dirigido a familias, trabajadores y empresas innovadoras, incluye bajadas fiscales para rentas medias, ayudas a la inversión en tecnología y un nuevo gravamen de dos euros para los paquetes importados de fuera de la UE, pensado para proteger la industria de la moda italiana frente a competidores asiáticos. A pesar de su enfoque prudente y del objetivo de sacar a Italia del procedimiento de déficit excesivo de la UE, el plan fue tachado de austero por la oposición y los sindicatos, que reclaman más inversión en sanidad, educación y salarios.

En política exterior, el principal desafío fue la agresión rusa contra Ucrania. En julio, Roma acogió la Conferencia de Recuperación de Ucrania, en la que gobiernos, organizaciones internacionales y empresas prometieron más de 10 000 millones de euros para la reconstrucción. La presidenta de la Comisión Europea anunció 2 300 millones en ayudas y la creación de un fondo de capital respaldado por el Banco Europeo de Inversiones para movilizar otros 500 millones. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski, presente en la capital italiana, denunció los ataques con drones y misiles como «puro terrorismo» y pidió sistemas de defensa aérea Patriot y sanciones más duras contra el sector energético ruso. El encuentro subrayó el liderazgo de Italia en los esfuerzos de reconstrucción y su compromiso con la defensa de las infraestructuras civiles de Ucrania.

A lo largo del año, Italia envió doce paquetes de ayuda militar desde 2022, incluyendo sistemas de defensa antiaérea SAMP/T, munición y equipos de protección, por un valor superior a 3 000 millones de euros. A finales de año, la coalición gubernamental se dividió sobre la renovación del decreto que autoriza el suministro de armamento. La Liga, con fuertes vínculos históricos con Moscú, amenazó con abstenerse por temor a la corrupción en Kyiv, mientras que Forza Italia y Hermanos de Italia defendían la continuidad de la asistencia. Finalmente, el 29 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó la prórroga hasta 2026, priorizando en el texto nuevo material logístico y médico para uso civil y equipos de defensa contra misiles, drones y ciberataques. El canciller Antonio Tajani aseguró que Italia seguirá respaldando a Ucrania militar, económica, financiera y políticamente, aunque reconoció que la ayuda italiana sigue siendo inferior a la de Alemania, que ha enviado más de 15 000 millones de euros.

En paralelo, el Parlamento aprobó una resolución en diciembre instando a evaluar cuidadosamente el uso de activos rusos congelados para financiar la reconstrucción de Ucrania. Meloni subrayó que hacer pagar a Rusia es un objetivo legítimo, pero advirtió de que la complejidad jurídica podría exponer a Italia a demandas si se actúa sin base legal sólida. Estas cautelas reflejan la voluntad de mantener la presión sobre Moscú sin poner en riesgo los intereses nacionales ni la unidad de la coalición.

El 7 de diciembre, la primera ministra habló por teléfono con Zelenski y le prometió generadores y equipos de emergencia para restablecer el suministro eléctrico tras los bombardeos indiscriminados del Kremlin, además de reiterar el apoyo a las negociaciones de paz lideradas por Estados Unidos. Este gesto, al igual que la participación de Italia en las iniciativas europeas para movilizar 90 000 millones de euros en apoyo a Kiev durante 2026 y 2027, confirmó que Roma considera la defensa de Ucrania como una prioridad estratégica.

De cara a 2026, Italia enfrentará un panorama complejo. El referéndum sobre la reforma judicial puede convertirse en un plebiscito sobre el propio gobierno; la desaparición progresiva de los fondos europeos de recuperación reducirá el margen fiscal; las huelgas podrían intensificarse si la economía no mejora; y algunos socios de la coalición, como la Liga, podrían radicalizarse para recuperar apoyo antes de las elecciones de 2027. Además, el ministro de Asuntos Exteriores ha planteado la necesidad de reformar la ley electoral para introducir una prima de mayoría que garantice la gobernabilidad. En política exterior, la continuidad de la ayuda a Ucrania exigirá perseverancia y unidad, sobre todo si la guerra se prolonga y si aliados como Estados Unidos reducen su apoyo. La presión internacional para utilizar activos rusos congelados y las tensiones con una Rusia cada vez más agresiva complicarán las decisiones.

En síntesis, el año 2025 consolidó a Giorgia Meloni como figura central de la política italiana pero también desveló fisuras en el modelo de estabilidad que propone. Las protestas sociales, los proyectos controvertidos y las reformas constitucionales muestran que el descontento y las demandas de cambio conviven con el deseo de orden. Italia deberá afrontar 2026 con responsabilidad, escuchando a su ciudadanía y manteniendo firme su apoyo a Ucrania frente al terrorismo de Estado de Rusia, porque la defensa de la libertad y la paz en Europa es inseparable de la defensa de la democracia en casa.