El papa León XIV visita la isla italiana de Lampedusa para rendir homenaje a los migrantes
En un momento en que Europa endurece su política migratoria, el papa León XIV visita este sábado la pequeña isla italiana de Lampedusa, que se ha convertido en el símbolo de la tragedia de aquellos que mueren en su peligrosa travesía por el Mediterráneo.
Sumando su viaje del mes pasado al archipiélago español de las Islas Canarias, el jefe de la Iglesia católica ha hecho de la defensa de los migrantes un tema central de su pontificado, agradeciendo a quienes ayudan a los desfavorecidos y denunciando las deportaciones masivas en Estados Unidos, su país de origen.
Como ya había hecho su predecesor argentino Francisco, quien eligió Lampedusa en 2013 como su primer destino oficial, se espera que el pontífice de 70 años aproveche este viaje para abogar por la acogida y la dignidad de las personas obligadas a abandonar su país.
Y también para instar a que se establezcan vías de inmigración seguras y legales.
Su visita de medio día a esta isla de 20 km2, ubicada entre Túnez y Malta y de unos 6.000 habitantes, se produce unas semanas después de que la Unión Europea (UE) adoptara nuevas medidas migratorias que prevén un mayor uso de la detención y la creación de centros de retención fuera de sus fronteras.
"La presencia del papa León XIV envía un mensaje claro en una época en la que el debate político mundial sobre la migración se centra más en las fronteras y la disuasión que en la protección y la responsabilidad compartida", aseguró a la AFP Filippo Ungaro, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).
Situada a solo 145 kilómetros de la costa tunecina, Lampedusa se ha convertido, a pesar de sus playas de arena fina, en uno de los principales símbolos de la crisis migratoria en Europa.
Más de 360 personas perecieron allí en un naufragio en octubre de 2013, la peor catástrofe en la historia de la isla, mientras que miles de otros migrantes han perdido la vida en esta ruta marítima.
- "Amor al prójimo" -
Se espera que a las 09H00 (07H00 GMT) el sumo pontífice comience su visita en el cementerio que alberga las tumbas numeradas de migrantes no identificados.
Tras depositar una ofrenda floral, se dirigirá a la "Puerta de Europa", un monumento dedicado a las víctimas, y conversará brevemente con una familia.
En el muelle donde desembarcan las personas rescatadas en el mar por la guardia costera, los botes humanitarios o los pescadores locales, bendecirá una placa conmemorativa dedicada al papa Francisco y luego celebrará una gran misa al aire libre en un campo deportivo.
Regresará al Vaticano a primera hora de la tarde.
La visita de León XIV "reviste una importancia histórica, geopolítica y social considerable, además de su dimensión religiosa", destacó monseñor Antonino Raspanti, presidente de la Conferencia Episcopal de Sicilia, en una entrevista el viernes con el diario Corriere della Sera.
"Al igual que Francisco, León XIV sitúa el amor al prójimo y la preocupación por los más vulnerables en el centro del mensaje evangélico", agregó.
La isla semiárida de Lampedusa es el segundo destino migratorio de Europa que visita León XIV, quien había aprovechado su viaje a Canarias para denunciar la trata de personas.
También se pronunció en contra de las medidas destinadas a reprimir la inmigración clandestina y calificó de "inhumano" el trato que la administración estadounidense da a los migrantes.
El jefe de la Iglesia católica, que cuenta con 1.400 millones de fieles, también exhortó a los migrantes a integrarse aprendiendo el idioma de su país de acogida, respetando sus leyes y familiarizándose con sus costumbres.
La llegada del papa generó gran expectación el viernes entre los habitantes de Lampedusa, una isla que vive principalmente de la pesca y el turismo.
La travesía para llegar allí desde el norte de África es considerada la ruta migratoria más mortífera del mundo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En 2025, unas 1.330 personas murieron o desaparecieron al intentarlo.
Esta ruta es vigilada por un puñado de embarcaciones de organizaciones humanitarias que acusan a la UE de no actuar para prevenir los naufragios.
Según Acnur, más de 14.000 migrantes desembarcaron en Italia durante el primer semestre del año, principalmente procedentes de Libia. Casi el 60% pasó por Lampedusa.
Sin embargo, estas cifras están muy lejos de los récords registrados durante las revueltas de la Primavera Árabe en 2011, cuando el colapso de los controles fronterizos en el norte de África provocó la llegada de decenas de miles de personas a la isla en pocos meses.
(F.Schuster--BBZ)