Xi recibe a Trump para abordar sus múltiples discrepancias
El presidente chino, Xi Jinping, recibe este jueves en Pekín a su homólogo estadounidense, Donald Trump, para abordar las múltiples discrepancias entre las dos potencias, como las relaciones comerciales, Irán o Taiwán.
La cumbre entre los dos dirigentes empezará a las 10H00 locales (02H00 GMT) en el Gran Salón del Pueblo de la plaza Tiananmén, el centro neurálgico del poder comunista en la capital del gigante asiático.
A pesar de sus tensas relaciones, el presidente chino ofrecerá por la noche un banquete en honor a Trump y el viernes compartirá un té y un almuerzo con él.
Pero estos detalles hacia su invitado, conocido por su gusto por lo ostentoso y las atenciones, difícilmente harán desaparecer los múltiples puntos de desavenencia entre ambos mandatarios.
Esta visita, prevista para finales de marzo pero aplazada por la guerra en Oriente Medio, es la primera a China de un mandatario estadounidense desde que el mismo Trump viajó allí en 2017.
En esa ocasión, acompañado de su esposa Melania, quien no viaja esta vez, contó con una acogida fastuosa, con una recepción privada en la majestuosa Ciudad Prohibida de Pekín.
Pero apenas unas semanas después, el mandatario estadounidense lanzó una oleada de aranceles y restricciones sobre los productos chinos.
Al volver a la Casa Blanca en 2025, Trump reanudó su ofensiva arancelaria y provocó una guerra comercial que repercutió en la economía mundial, antes de pactar una tregua con Xi en octubre.
- "Genial" -
El futuro de los intercambios entre las dos mayores economías mundiales será uno de los principales temas de la cumbre, precedida el miércoles por negociaciones comerciales y económicas entre delegaciones de ambos países en Corea del Sur.
"Será genial", dijo Trump al partir de Estados Unidos. A mediados de abril, el republicano aseguró que Xi, poco dado a las muestras de afecto en público, lo recibiría con un "gran abrazo" en Pekín.
El martes mantuvo su optimismo respecto a la visita y respecto a su relación personal con el mandatario chino. "Ha sido un amigo mío. Ha sido alguien con quien nos hemos entendido", afirmó.
Entre las prioridades de Washington está alcanzar acuerdos en el ámbito de la agricultura y, si es posible, la confirmación de un pedido masivo de aviones al fabricante estadounidense Boeing.
Trump lleva en su delegación al director ejecutivo de la empresa aeronáutica, Kelly Ortberg, pero también a destacados empresarios estadounidenses como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) o Jensen Huang (Nvidia).
Durante su largo vuelo hacia China, Trump dijo en redes sociales que iba a presionar a Xi para "abrir" el gigante asiático a las empresas estadounidenses.
Estados Unidos, como otros países occidentales, acusan a Pekín de beneficiarse de un superávit comercial y de incurrir en prácticas de competencia desleal o violaciones de la propiedad intelectual.
Pero existen muchos otros puntos de fricción como el suministro de tierras raras o semiconductores, la situación de Taiwán o, desde febrero, el conflicto con Irán.
- China pide "estabilidad" -
Según el gobierno estadounidense, Trump quiere convencer a China, el principal importador de petróleo y socio estratégico de Irán, de usar su influencia para encontrar una salida a la crisis en el Golfo.
El presidente estadounidense ya ha intentado poner fin a las compras de petróleo iraní por parte de China con sanciones. Una maniobra condenada por Pekín, que sin embargo no ha provocado una crisis diplomática abierta.
"Vamos a tener una larga conversación" sobre Irán, dijo Trump antes del viaje, aunque insistió en que no necesita "ninguna ayuda" de Pekín en el asunto.
Su secretario de Estado, Marco Rubio, adoptó un tono algo diferente: "Esperamos convencerlos de que desempeñen un papel más activo para lograr que Irán abandone lo que está haciendo ahora", dijo a la cadena Fox News el miércoles.
El cierre casi total del estrecho de Ormuz como consecuencia de los bloqueos iraní y estadounidense afecta directamente a China.
En vísperas de la cumbre, China ha insistido en que espera "más estabilidad" en la escena internacional.
Más allá de los posibles anuncios comerciales, los expertos no muestran mucha esperanza en que la cumbre atenúe significativamente la rivalidad en todos los frentes entre ambas potencias.
Otro foco de atención serán las declaraciones de ambas partes sobre Taiwán, una isla con gobierno y ejército propios que China considera parte integrante de su territorio.
Aunque no reconoce oficialmente a sus autoridades, Estados Unidos es su principal apoyo y proveedor de armamento.
(S.G.Stein--BBZ)