Keiko Fujimori, la heredera de un apellido que divide a los peruanos
Keiko Fujimori, a punto de ganar las elecciones presidenciales en Perú tras tres fracasos consecutivos, es una figura ineludible de la vida política del país andino desde hace más de veinte años y la heredera de un apellido que sigue dividiendo profundamente a los peruanos.
Candidata desafortunada en tres elecciones presidenciales (2011, 2016 y 2021), Keiko Fujimori parecía condenada a seguir siendo la eterna finalista. Su victoria anunciada corona más de quince años de intentos por acceder a la máxima magistratura.
Sin embargo, las autoridades electorales aún no han proclamado oficialmente los resultados definitivos, aunque, según las cifras del recuento, la ventaja de la que dispone ya no puede ser remontada.
De 51 años, "Keiko", como le llaman, enfrentó al izquierdista Roberto Sánchez en segunda ronda, bajo el legado ambivalente de su padre, quien gobernó en la década de 1990 con mano dura.
En un Perú que cambia de liderazgos a ritmo febril, con ocho presidentes desde 2016, Fujimori es muy conocida. Su apellido resuena en todos los rincones del país andino.
"Es una 'marca' que está bien posicionada, te guste o no", dice el politólogo Jorge Aragón.
Administradora graduada en Estados Unidos, devino en una profesional de la política. Ha sido parlamentaria y jefa de su partido Fuerza Popular.
Creció entre los pasillos del poder, fue primera dama del gobierno de Fujimori a los 19 años y junto a él se codeó con jefes de Estado y otros líderes internacionales.
- Apellido de sombras y luces -
Figura central de la política peruana, Alberto Fujimori gobernó en tiempos convulsos. Derrotó a los insurgentes del grupo maoísta Sendero Luminoso y los guevaristas del MRTA, controló la hiperinflación pero también fue condenado por corrupción y crímenes de lesa humanidad.
Por décadas, Keiko no ha podido desprenderse de las luces y sombras de su apellido, que le asegura contactos y un electorado sólido.
"Lo extraño", dijo en una entrevista con la AFP en abril. "Pero en todos los sitios a donde voy me lo recuerdan y me cuentan anécdotas", agregó.
Sin embargo, también genera un profundo rechazo que le cerró las puertas del palacio en las elecciones de 2011, 2016 y 2021. Millones de peruanos se niegan a votar por algún miembro de este clan de orígenes japoneses.
"En los últimos 25 años nos han gobernado gobiernos antifujimoristas" que "se dedicaron a insultar, a generar odio y división de los peruanos", sostiene.
Sus críticos le atribuyen gran parte de la inestabilidad política de Perú, dada la fuerte influencia que tiene en el poderoso Congreso su partido Fuerza Popular, hábil en tejer alianzas políticas.
Esta fue la primera elección sin su padre, fallecido en 2024, y con la ola de criminalidad que golpea al país, principal preocupación de los peruanos, ha apostado por su legado bajo la palabra "orden".
Keiko asegura que los peruanos quieren un Fujimori. "Acá estoy", afirma. "Con la fuerza que tuvo mi padre para derrotar a Sendero Luminoso y al MRTA vamos a acabar con los delincuentes", prometió.
La hija del expresidente prometió desplegar militares en una "guerra" contra las bandas dedicadas a la extorsión, y expulsar a migrantes que cometan delitos.
"Seré yo quien asuma el liderazgo para combatir a los delincuentes", aseguró hace poco.
- "Hija bendita" -
En su círculo íntimo la definen como "perseverante, tenaz, disciplinada".
"Cada golpe que ha recibido en la vida no la ha quebrado, la ha fortalecido aún más de lo que cualquiera podría imaginar", dijo a la AFP Miguel Torres, quien será su vicepresidente.
Pasó más de un año en prisión preventiva, investigada por presunto lavado de activos por el escándalo de corrupción Odebrecht.
Percibida como una política beligerante, ha buscado ablandar su imagen y mostrarse conciliadora.
"En mi carrera política he cometido errores, de ellos aprendí; pero me levanté además con mucha más fuerza", dijo recientemente.
Es madre de dos chicas de 18 y 16 años, divorciada de un estadounidense. Su nombre en japonés significa "hija bendita" o "afortunada" y es conocida popularmente como "la china", un apelativo que le pusieron en el colegio por sus ojos rasgados.
¿La recordarán más que a su padre? "Tengo la valla alta y espero superarla", dijo en una entrevista en abril a la AFP.
(A.Berg--BBZ)