La fiscalía turca ordena cerca de 1.000 detenciones, diez años después del golpe fallido
La fiscalía turca ordenó la detención de casi 1.000 sospechosos vinculados a la red gülenista, a la que Turquía considera responsable del intento de golpe de Estado de julio de 2016, anunció el lunes el ministro de Justicia.
El 15 de julio de 2016, una parte del ejército intentó derrocar al gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan, lo que provocó más de 250 muertos y 2.000 heridos durante el caos que se desató.
El presidente acusó a su antiguo aliado, el predicador musulmán Fethullah Gülen, afincado en Estados Unidos -donde falleció en 2024-, de ser el instigador junto con su organización.
Ankara decretó el estado de emergencia hasta 2018 y llevó a cabo amplias purgas en el ejército, la policía, los medios de comunicación, la justicia y la administración en general, incluidas la diplomacia y la educación.
Cientos de miles de personas han sido detenidas y decenas de miles destituidas y obligadas al exilio, dejando una huella indeleble en la sociedad turca.
El ministro de Justicia, Akin Gürlek, calificó el lunes las últimas órdenes de detención de "gran campaña de purificación".
Gürlek y el ministro del Interior, Mustafa Ciftci, indicaron que la policía busca a "968 sospechosos" con el fin de erradicar a los elementos vinculados a la organización "terrorista" FETO/PDY, un acrónimo que designa la "estructura estatal paralela" que, según Ankara, han establecido los gülenistas.
El fallido golpe de Estado de 2016 se considera un punto de inflexión en la historia política de la Turquía moderna, que permitió a Erdogan consolidar su control sobre el país.
(O.Joost--BBZ)