Berliner Boersenzeitung - EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?

EUR -
AED 4.231847
AFN 72.006386
ALL 95.775649
AMD 434.856463
ANG 2.061985
AOA 1056.494174
ARS 1607.727961
AUD 1.62593
AWG 2.075256
AZN 1.960902
BAM 1.951921
BBD 2.322903
BDT 141.523639
BGN 1.898286
BHD 0.435009
BIF 3426.405443
BMD 1.15212
BND 1.470297
BOB 7.969403
BRL 6.015915
BSD 1.153318
BTN 106.241154
BWP 15.547505
BYN 3.400157
BYR 22581.555708
BZD 2.31962
CAD 1.569597
CDF 2509.317944
CHF 0.903952
CLF 0.026698
CLP 1047.657656
CNY 7.913857
CNH 7.926795
COP 4265.678916
CRC 543.624278
CUC 1.15212
CUP 30.531185
CVE 110.171467
CZK 24.443615
DJF 204.754659
DKK 7.47211
DOP 70.279431
DZD 151.91282
EGP 60.306922
ERN 17.281803
ETB 180.189883
FJD 2.546764
FKP 0.859588
GBP 0.862685
GEL 3.127981
GGP 0.859588
GHS 12.483212
GIP 0.859588
GMD 84.684731
GNF 10109.854806
GTQ 8.843884
GYD 241.294622
HKD 9.017932
HNL 30.612093
HRK 7.533601
HTG 151.071716
HUF 390.542276
IDR 19480.048159
ILS 3.609258
IMP 0.859588
INR 106.386375
IQD 1509.277448
IRR 1522843.662919
ISK 144.406822
JEP 0.859588
JMD 180.511238
JOD 0.816835
JPY 183.580564
KES 148.856917
KGS 100.753175
KHR 4631.523173
KMF 490.803076
KPW 1036.946415
KRW 1716.612873
KWD 0.353747
KYD 0.961115
KZT 564.523324
LAK 24695.696398
LBP 103172.362698
LKR 358.579781
LRD 211.184685
LSL 18.975841
LTL 3.401911
LVL 0.696906
LYD 7.321753
MAD 10.789573
MDL 20.027717
MGA 4804.341194
MKD 61.632171
MMK 2419.475654
MNT 4113.233943
MOP 9.298005
MRU 46.223406
MUR 52.894234
MVR 17.811978
MWK 2001.232924
MXN 20.525027
MYR 4.524315
MZN 73.625517
NAD 18.975619
NGN 1604.419758
NIO 42.305986
NOK 11.17874
NPR 169.985846
NZD 1.966915
OMR 0.442995
PAB 1.153348
PEN 3.938519
PGK 4.954981
PHP 68.50519
PKR 322.023742
PLN 4.272194
PYG 7467.223887
QAR 4.19498
RON 5.093866
RSD 117.439033
RUB 91.592772
RWF 1680.943356
SAR 4.323362
SBD 9.269017
SCR 17.435641
SDG 692.424099
SEK 10.763567
SGD 1.472899
SHP 0.864389
SLE 28.346054
SLL 24159.383559
SOS 658.435822
SRD 43.050698
STD 23846.561795
STN 24.770584
SVC 10.091855
SYP 127.744021
SZL 18.987071
THB 37.05209
TJS 11.054873
TMT 4.032421
TND 3.368511
TOP 2.774029
TRY 50.824642
TTD 7.826513
TWD 36.705408
TZS 2995.512702
UAH 51.066863
UGX 4317.456634
USD 1.15212
UYU 46.117941
UZS 14004.020407
VES 504.233742
VND 30271.957971
VUV 137.791412
WST 3.127342
XAF 654.653052
XAG 0.013524
XAU 0.000225
XCD 3.113662
XCG 2.078641
XDR 0.813146
XOF 648.064521
XPF 119.331742
YER 274.894318
ZAR 19.322381
ZMK 10370.465189
ZMW 22.404153
ZWL 370.982231

EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?




El súbito incremento de activos navales estadounidenses en el Caribe y la respuesta militar de Caracas han devuelto a la primera línea una pregunta que muchos en la región habían archivado: ¿cómo sería una “Operación Venezuela” contra Nicolás Maduro? Más allá de la retórica, los movimientos recientes sugieren un esquema de coerción militar calibrada —centrado en antinarcóticos y presión político-judicial— que busca evitar una invasión clásica y, al mismo tiempo, elevar el costo de permanencia del chavismo en el poder.

El marco estratégico y legal
Washington mantiene desde 2020 acusaciones penales contra Maduro y altos cargos venezolanos por narcoterrorismo y corrupción, mientras que el andamiaje de sanciones financieras y energéticas fue reconfigurado en 2024 tras el incumplimiento de compromisos electorales. El resultado de las presidenciales de 2024 —que Caracas dio por victorioso a Maduro y la oposición denunció como fraudulento— dejó a Venezuela en una crisis de legitimidad sostenida y a Estados Unidos con incentivos para combinar presión diplomática, económica y operativa.

Qué busca EE.UU. con la presencia naval
El despliegue naval cumple varios objetivos simultáneos: (1) reforzar operaciones de interdicción contra carteles y rutas marítimas de cocaína que usan el Caribe; (2) aumentar la vigilancia y disuasión cerca del territorio venezolano; (3) disponer de una capacidad creíble de ataque de precisión de largo alcance si fuera necesario; y (4) enviar un mensaje a socios y rivales —desde Guyana hasta Irán y Rusia— de que el entorno estratégico del Caribe importa a la seguridad de EE.UU.

Capacidades de Caracas y factores de riesgo
Venezuela conserva defensas antiaéreas y una arquitectura de seguridad apoyada por asesoría de aliados extrahemisféricos. El gobierno moviliza milicias y unidades en la frontera con Colombia, mientras prioriza control territorial y supervivencia del liderazgo. En el vecindario, Brasil defiende la no intervención y la estabilidad de fronteras; Colombia busca contener derrames transfronterizos; y Guyana observa con preocupación cualquier movimiento que afecte la disputa del Esequibo. Todo ello convierte cualquier operación en un ejercicio de precisión política además de militar.

Cómo podría verse una “Operación Venezuela” (probable guion en fases)
Fase 0 — Modelado del terreno. Incremento de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) marítimo-aéreo; ciber-operaciones para penetrar redes de mando y comunicaciones; cooperación judicial para reforzar casos de extradición y congelamiento de activos.

Fase 1 — Cerco marítimo y presión antinarcóticos. Ampliación de interdicciones y “zonas de seguridad” en rutas críticas, con inspecciones a embarcaciones sospechosas, afectando ingresos ilícitos de redes ligadas al poder. Esta fase evidencia la narrativa pública de lucha contra el narcotráfico y limita escalada inmediata.

Fase 2 — Golpes de precisión limitados (si hubiera detonante). En un escenario de agresión o amenaza inminente, empleo de misiles de crucero y munición guiada para suprimir radares, pistas y nodos C2 específicos, evitando daño colateral y sin ocupación de terreno. Objetivo: degradar la capacidad de coerción del régimen y su aparato represivo.

Fase 3 — Acciones especiales y policiales. Operaciones puntuales —propias o en cooperación— para detener a individuos con acusaciones federales, desarticular células de tráfico y obtener información estratégica. El énfasis estaría en “capturar, no ocupar”.

Fase 4 — Contención y canales humanitarios. Establecimiento de corredores para asistencia, apoyo a terceros países receptores de desplazados y coordinación con organismos internacionales. Se buscaría condicionar un proceso político verificable a cambio de alivio gradual de sanciones.

Lo que probablemente NO veremos
Una invasión anfibia a gran escala o un cambio de régimen por ocupación militar directa luce improbable por coste político, riesgo regional y rechazo doméstico e internacional. Tampoco es verosímil un bloqueo total que afecte de forma indiscriminada a la población. La lógica dominante es la de “máxima presión selectiva”, con palancas militares, judiciales y financieras sincronizadas.

Efectos colaterales y líneas rojas
Cualquier escalada podría perturbar mercados energéticos, tensar la seguridad en el arco Guayana-Caribe y abrir espacio a actores extrahemisféricos. La presencia de redes ilícitas transnacionales —incluidas organizaciones designadas como terroristas— y proveedores externos de drones, inteligencia o entrenamiento, aumenta la volatilidad. Las capitales regionales han subrayado que el respeto a fronteras y la no intervención son condiciones para acompañar salidas negociadas.

La vía de salida
El desenlace menos costoso pasa por garantías verificables: calendario electoral creíble, observación internacional robusta, liberación de presos políticos y pasos humanitarios irreversibles; a cambio, alivio escalonado de sanciones y normalización económica. La acumulación de medios militares cerca de Venezuela no anticipa una guerra inevitable, sino que busca hacer creíble la amenaza de consecuencias si el statu quo se endurece.