Berliner Boersenzeitung - EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?

EUR -
AED 4.174101
AFN 75.014707
ALL 93.659818
AMD 416.186309
AOA 1043.383324
ARS 1701.382878
AUD 1.631908
AWG 2.048691
AZN 1.935652
BAM 1.954327
BBD 2.293382
BDT 140.564053
BHD 0.429082
BIF 3401.381175
BMD 1.136583
BND 1.468912
BOB 12.815341
BRL 5.815781
BSD 1.138647
BTN 109.149731
BWP 15.633354
BYN 3.266424
BYR 22277.03319
BZD 2.290124
CAD 1.605037
CDF 2568.678471
CHF 0.931087
CLF 0.027161
CLP 1068.968346
CNY 7.690234
CNH 7.693129
COP 3643.84068
CRC 518.209411
CUC 1.136583
CUP 30.119458
CVE 110.181953
CZK 24.161372
DJF 202.76806
DKK 7.475223
DOP 66.250066
DZD 151.670121
EGP 57.661603
ERN 17.04875
ETB 182.083249
FJD 2.537653
FKP 0.853163
GBP 0.855432
GEL 2.978122
GGP 0.853163
GHS 13.25401
GIP 0.853163
GMD 84.107184
GNF 9990.777334
GTQ 8.688451
GYD 238.130515
HKD 8.913371
HNL 30.551393
HRK 7.53464
HTG 148.849772
HUF 360.221932
IDR 20566.475284
ILS 3.48323
IMP 0.853163
INR 108.89889
IQD 1488.924157
IRR 1562944.145828
ISK 142.583868
JEP 0.853163
JMD 180.14422
JOD 0.805871
JPY 186.093928
KES 147.312107
KGS 99.393974
KHR 4599.593863
KMF 492.14044
KRW 1661.582213
KWD 0.352773
KYD 0.948876
KZT 541.077415
LAK 25809.31973
LBP 101967.195961
LKR 382.888038
LRD 206.094661
LSL 19.083094
LTL 3.356036
LVL 0.687508
LYD 7.279861
MAD 10.647489
MDL 20.011741
MGA 4898.674156
MKD 61.478662
MMK 2386.301133
MNT 4082.06367
MOP 9.197287
MRU 45.456338
MUR 53.976172
MVR 17.571848
MWK 1973.108647
MXN 19.864634
MYR 4.646375
MZN 72.63927
NAD 19.082945
NGN 1553.527673
NIO 41.763734
NOK 10.993258
NPR 174.63937
NZD 1.971819
OMR 0.437018
PAB 1.138642
PEN 3.868925
PGK 4.995245
PHP 70.062976
PKR 315.811189
PLN 4.323472
PYG 6885.840245
QAR 4.142279
RON 5.23135
RSD 117.396569
RUB 88.654259
RWF 1665.094573
SAR 4.259901
SBD 9.166144
SCR 15.938257
SDG 682.517999
SEK 11.062149
SGD 1.46942
SLE 27.562012
SOS 650.709542
SRD 42.884437
STD 23524.980096
STN 24.891175
SVC 9.963403
SZL 19.077578
THB 38.262507
TJS 10.509878
TMT 3.989407
TND 3.369934
TRY 53.849727
TTD 7.733103
TWD 36.865083
TZS 3000.572078
UAH 51.139305
UGX 4275.77723
USD 1.136583
UYU 45.725535
UZS 13648.092807
VES 843.210697
VND 29928.51214
VUV 135.35381
WST 3.132788
XAF 655.46296
XAG 0.019876
XAU 0.000281
XCD 3.071674
XCG 2.052135
XDR 0.815193
XOF 651.832844
XPF 119.331742
YER 270.677493
ZAR 19.098754
ZMK 10230.618997
ZMW 21.276431
ZWL 365.979367

EE.UU.: ¿Ataque a Maduro?




El súbito incremento de activos navales estadounidenses en el Caribe y la respuesta militar de Caracas han devuelto a la primera línea una pregunta que muchos en la región habían archivado: ¿cómo sería una “Operación Venezuela” contra Nicolás Maduro? Más allá de la retórica, los movimientos recientes sugieren un esquema de coerción militar calibrada —centrado en antinarcóticos y presión político-judicial— que busca evitar una invasión clásica y, al mismo tiempo, elevar el costo de permanencia del chavismo en el poder.

El marco estratégico y legal
Washington mantiene desde 2020 acusaciones penales contra Maduro y altos cargos venezolanos por narcoterrorismo y corrupción, mientras que el andamiaje de sanciones financieras y energéticas fue reconfigurado en 2024 tras el incumplimiento de compromisos electorales. El resultado de las presidenciales de 2024 —que Caracas dio por victorioso a Maduro y la oposición denunció como fraudulento— dejó a Venezuela en una crisis de legitimidad sostenida y a Estados Unidos con incentivos para combinar presión diplomática, económica y operativa.

Qué busca EE.UU. con la presencia naval
El despliegue naval cumple varios objetivos simultáneos: (1) reforzar operaciones de interdicción contra carteles y rutas marítimas de cocaína que usan el Caribe; (2) aumentar la vigilancia y disuasión cerca del territorio venezolano; (3) disponer de una capacidad creíble de ataque de precisión de largo alcance si fuera necesario; y (4) enviar un mensaje a socios y rivales —desde Guyana hasta Irán y Rusia— de que el entorno estratégico del Caribe importa a la seguridad de EE.UU.

Capacidades de Caracas y factores de riesgo
Venezuela conserva defensas antiaéreas y una arquitectura de seguridad apoyada por asesoría de aliados extrahemisféricos. El gobierno moviliza milicias y unidades en la frontera con Colombia, mientras prioriza control territorial y supervivencia del liderazgo. En el vecindario, Brasil defiende la no intervención y la estabilidad de fronteras; Colombia busca contener derrames transfronterizos; y Guyana observa con preocupación cualquier movimiento que afecte la disputa del Esequibo. Todo ello convierte cualquier operación en un ejercicio de precisión política además de militar.

Cómo podría verse una “Operación Venezuela” (probable guion en fases)
Fase 0 — Modelado del terreno. Incremento de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) marítimo-aéreo; ciber-operaciones para penetrar redes de mando y comunicaciones; cooperación judicial para reforzar casos de extradición y congelamiento de activos.

Fase 1 — Cerco marítimo y presión antinarcóticos. Ampliación de interdicciones y “zonas de seguridad” en rutas críticas, con inspecciones a embarcaciones sospechosas, afectando ingresos ilícitos de redes ligadas al poder. Esta fase evidencia la narrativa pública de lucha contra el narcotráfico y limita escalada inmediata.

Fase 2 — Golpes de precisión limitados (si hubiera detonante). En un escenario de agresión o amenaza inminente, empleo de misiles de crucero y munición guiada para suprimir radares, pistas y nodos C2 específicos, evitando daño colateral y sin ocupación de terreno. Objetivo: degradar la capacidad de coerción del régimen y su aparato represivo.

Fase 3 — Acciones especiales y policiales. Operaciones puntuales —propias o en cooperación— para detener a individuos con acusaciones federales, desarticular células de tráfico y obtener información estratégica. El énfasis estaría en “capturar, no ocupar”.

Fase 4 — Contención y canales humanitarios. Establecimiento de corredores para asistencia, apoyo a terceros países receptores de desplazados y coordinación con organismos internacionales. Se buscaría condicionar un proceso político verificable a cambio de alivio gradual de sanciones.

Lo que probablemente NO veremos
Una invasión anfibia a gran escala o un cambio de régimen por ocupación militar directa luce improbable por coste político, riesgo regional y rechazo doméstico e internacional. Tampoco es verosímil un bloqueo total que afecte de forma indiscriminada a la población. La lógica dominante es la de “máxima presión selectiva”, con palancas militares, judiciales y financieras sincronizadas.

Efectos colaterales y líneas rojas
Cualquier escalada podría perturbar mercados energéticos, tensar la seguridad en el arco Guayana-Caribe y abrir espacio a actores extrahemisféricos. La presencia de redes ilícitas transnacionales —incluidas organizaciones designadas como terroristas— y proveedores externos de drones, inteligencia o entrenamiento, aumenta la volatilidad. Las capitales regionales han subrayado que el respeto a fronteras y la no intervención son condiciones para acompañar salidas negociadas.

La vía de salida
El desenlace menos costoso pasa por garantías verificables: calendario electoral creíble, observación internacional robusta, liberación de presos políticos y pasos humanitarios irreversibles; a cambio, alivio escalonado de sanciones y normalización económica. La acumulación de medios militares cerca de Venezuela no anticipa una guerra inevitable, sino que busca hacer creíble la amenaza de consecuencias si el statu quo se endurece.