Berliner Boersenzeitung - Suiza: Bolsa y precios Bajos

EUR -
AED 4.187514
AFN 75.816272
ALL 93.795134
AMD 415.989364
AOA 1045.595917
ARS 1706.355504
AUD 1.628071
AWG 2.052425
AZN 1.936044
BAM 1.95575
BBD 2.292611
BDT 140.40641
BHD 0.429278
BIF 3400.493769
BMD 1.140236
BND 1.469298
BOB 12.640677
BRL 5.797414
BSD 1.138241
BTN 109.859228
BWP 15.723184
BYN 3.264917
BYR 22348.622614
BZD 2.289311
CAD 1.607675
CDF 2576.933303
CHF 0.928949
CLF 0.027483
CLP 1081.650372
CNY 7.721793
CNH 7.715508
COP 3670.179744
CRC 517.973129
CUC 1.140236
CUP 30.21625
CVE 110.261214
CZK 24.151679
DJF 202.692151
DKK 7.475346
DOP 66.286561
DZD 151.985767
EGP 57.786931
ERN 17.103538
ETB 183.718069
FJD 2.53845
FKP 0.855861
GBP 0.854749
GEL 2.993142
GGP 0.855861
GHS 13.237545
GIP 0.855861
GMD 84.377557
GNF 9986.262988
GTQ 8.683778
GYD 238.141823
HKD 8.941735
HNL 30.487418
HRK 7.535592
HTG 148.819669
HUF 359.462201
IDR 20536.787852
ILS 3.452062
IMP 0.855861
INR 109.304206
IQD 1491.161876
IRR 1567824.290378
ISK 143.008771
JEP 0.855861
JMD 180.540634
JOD 0.808396
JPY 186.452502
KES 147.672114
KGS 99.713366
KHR 4602.680493
KMF 494.861875
KRW 1675.280062
KWD 0.353724
KYD 0.948576
KZT 541.216163
LAK 25774.341029
LBP 101932.193906
LKR 382.52022
LRD 206.022926
LSL 19.225808
LTL 3.36682
LVL 0.689717
LYD 7.283718
MAD 10.659634
MDL 20.118486
MGA 5043.738345
MKD 61.504009
MMK 2394.494449
MNT 4098.003519
MOP 9.194465
MRU 45.429643
MUR 53.979005
MVR 17.617246
MWK 1973.69761
MXN 19.875797
MYR 4.659687
MZN 72.864585
NAD 19.225808
NGN 1555.989179
NIO 41.886909
NOK 10.991828
NPR 175.771881
NZD 1.966183
OMR 0.438418
PAB 1.138271
PEN 3.873701
PGK 5.091624
PHP 70.369087
PKR 316.174898
PLN 4.314276
PYG 6881.733525
QAR 4.138094
RON 5.232564
RSD 117.422626
RUB 88.995376
RWF 1677.212991
SAR 4.273135
SBD 9.214366
SCR 15.352867
SDG 684.712465
SEK 11.0375
SGD 1.470779
SLE 27.622241
SOS 650.466256
SRD 43.092362
STD 23600.57992
STN 24.498192
SVC 9.959745
SZL 19.223003
THB 38.252063
TJS 10.500439
TMT 3.990825
TND 3.373914
TRY 53.986856
TTD 7.733802
TWD 36.853902
TZS 3010.220312
UAH 51.010754
UGX 4290.852665
USD 1.140236
UYU 45.708431
UZS 13775.647799
VES 845.258437
VND 30005.306331
VUV 135.315331
WST 3.142855
XAF 655.922972
XAG 0.019189
XAU 0.000278
XCD 3.081545
XCG 2.051448
XDR 0.815758
XOF 655.931601
XPF 119.331742
YER 272.003513
ZAR 19.045963
ZMK 10263.492626
ZMW 21.086183
ZWL 367.155478

Suiza: Bolsa y precios Bajos




Suiza se ha convertido en la “excepción europea” de la inflación: tras el repunte global de 2021-2022, los precios volvieron a situarse de forma sostenida dentro del objetivo del banco central y, a 19 de junio de 2025, la tasa oficial regresó al 0%. En redes y tertulias se ha extendido un eslogan: “Suiza elimina la inflación comprando acciones”. La realidad es más matizada —y bastante más interesante—: sí, el banco central suizo (SNB) invierte una parte relevante de sus reservas en renta variable global, pero su arma antiinflación fue, sobre todo, la fortaleza del franco y un giro de la política monetaria a tiempo. 

¿Compra de acciones para frenar la inflación?
La SNB gestiona unas reservas en divisas extraordinariamente grandes para un país de su tamaño. Para diversificarlas y mejorar su rentabilidad a largo plazo, mantiene una exposición estratégica a renta variable (acciones) de aproximadamente una cuarta parte del total. Esa asignación —pasiva y ampliamente diversificada por países y sectores— existía antes de la subida de precios y se ha mantenido estable en los últimos años. Su propósito no es “estimular” la economía doméstica ni “apagar” la inflación, sino gestionar riesgos y preservar poder adquisitivo de las reservas. 

Conviene subrayarlo: las compras de acciones de la SNB no son compras de empresas suizas con francos recién creados para empujar los índices locales; son inversiones en activos extranjeros realizadas con divisas previamente obtenidas en el marco de su política cambiaria. Por sí mismas, no trasladan dinero nuevo a la economía doméstica ni contienen mecánicamente la inflación.

La palanca que sí funcionó: el franco suizo
La clave del “milagro suizo” ha sido el tipo de cambio. Cuando la inflación importada empezó a presionar en 2021-2022, la SNB permitió que el franco se apreciara y, desde la segunda mitad de 2022, vendió divisas (reduciendo reservas) para reforzarlo. Un franco más fuerte abarata las importaciones (energía, bienes intermedios) y atenúa el traslado de los shocks internacionales a los precios internos. Esta decisión, combinada después con subidas de tipos desde junio de 2022, frenó el pico inflacionario con mucha menos intensidad que en la zona euro. 

En 2024, con la inflación ya dominada, la SNB apenas intervino en el mercado de divisas; la fortaleza del franco y la moderación de los costes energéticos mantuvieron las presiones a raya sin necesidad de grandes compras o ventas. 

De la subida a los recortes: política monetaria creíble
Tras reaccionar con rapidez en 2022, la SNB inició recortes graduales cuando la inflación volvió de forma persistente al rango objetivo. El 19 de junio de 2025, redujo la tasa al 0%, señal de que la presión de precios estaba no solo contenida sino, por episodios, negativa en primavera de 2025. Esta secuencia —subir pronto, recortar cuando toca— ancla expectativas y evita que salarios y márgenes empresariales entren en una espiral de segunda ronda. 

Entonces, ¿qué papel juegan las acciones?
La cartera de acciones de la SNB —alrededor del 25% de las reservas— no “apaga” la inflación. Cumple otras funciones:
Diversificación y rendimiento: reduce la dependencia de los tipos de interés externos y, a largo plazo, genera rentas por dividendos y plusvalías que estabilizan el balance del banco central. 

Gestión del balance: tras años de intervenciones cambiarias, la SNB transformó gran parte de las divisas acumuladas en una cartera mixta (bonos + acciones) para equilibrar riesgo y retorno. Cuando la inflación repuntó, la respuesta no fue “comprar más acciones”, sino apreciar el franco y subir tipos. 
BIS

Señal de prudencia: mantener estable la asignación a renta variable transmite previsibilidad a los mercados y evita que la política de reservas se confunda con objetivos coyunturales de demanda interna.

Los resultados visibles
Inflación baja y estable: en 2024 se consolidó por debajo del 2% y, en 2025, hubo lecturas puntuales negativas, lo que permitió el retorno al 0% de la tasa oficial. 

Intervenciones mínimas: con el franco fuerte, la autoridad monetaria redujo sus operaciones en el mercado de divisas durante 2024, coherente con una inflación importada en retirada.

Lecciones para otros países
-  Credibilidad y rapidez: actuar pronto contra la inflación evita “anclajes” de segunda ronda. 2) Tipo de cambio como amortiguador: en economías abiertas, dejar que la moneda se aprecie —o incluso apoyarla con ventas de divisas— puede ser más eficaz que intervenciones fiscales costosas. 3) Instituciones y competencia: un tejido empresarial competitivo y disciplina presupuestaria ayudan a que los shocks externos no se perpetúen en la cadena de precios. 4) Gestión profesional de reservas: invertir una parte en acciones no es un “atajo antiinflación”, pero mejora la resiliencia del balance del banco central y, por tanto, la credibilidad de la política monetaria.

Conclusión
Suiza no “elimina la inflación comprando acciones”. Lo que hizo fue usar el tipo de cambio y los tipos de interés con determinación, sobre un balance robusto —diversificado con renta variable— que le permitió maniobrar sin sobresaltos. La confusión nace de mezclar la política de inversión de reservas con la política de estabilidad de precios. Son piezas del mismo tablero, sí, pero cumplen funciones distintas: una sostiene el andamiaje financiero; la otra mantiene a raya los precios.