Berliner Boersenzeitung - OCDE: Alerta final a España

EUR -
AED 4.240468
AFN 72.164587
ALL 96.012517
AMD 436.929424
ANG 2.066521
AOA 1058.81729
ARS 1611.354845
AUD 1.619726
AWG 2.081264
AZN 1.968381
BAM 1.955037
BBD 2.322193
BDT 141.964578
BGN 1.902461
BHD 0.435943
BIF 3443.285575
BMD 1.154654
BND 1.475837
BOB 8.002876
BRL 5.953862
BSD 1.159048
BTN 106.674355
BWP 15.538934
BYN 3.421564
BYR 22631.222857
BZD 2.323793
CAD 1.570081
CDF 2514.837045
CHF 0.902823
CLF 0.026273
CLP 1037.561055
CNY 7.928145
CNH 7.929345
COP 4278.063192
CRC 546.100993
CUC 1.154654
CUP 30.598337
CVE 110.22197
CZK 24.417459
DJF 206.389426
DKK 7.472189
DOP 70.324373
DZD 152.355696
EGP 60.575011
ERN 17.319813
ETB 179.480917
FJD 2.540589
FKP 0.861479
GBP 0.862521
GEL 3.134889
GGP 0.861479
GHS 12.558097
GIP 0.861479
GMD 84.86956
GNF 10161.209107
GTQ 8.886531
GYD 242.835198
HKD 9.037537
HNL 30.680687
HRK 7.530998
HTG 152.083262
HUF 387.745012
IDR 19507.883172
ILS 3.599005
IMP 0.861479
INR 106.456291
IQD 1518.11669
IRR 1526193.091324
ISK 144.597138
JEP 0.861479
JMD 181.54991
JOD 0.818652
JPY 183.372967
KES 149.123536
KGS 100.974258
KHR 4652.264357
KMF 491.882439
KPW 1039.227134
KRW 1710.489929
KWD 0.354202
KYD 0.965702
KZT 569.216299
LAK 24826.190309
LBP 103848.45796
LKR 360.294097
LRD 212.097198
LSL 18.977008
LTL 3.409393
LVL 0.698439
LYD 7.372122
MAD 10.850864
MDL 19.987197
MGA 4805.124098
MKD 61.562182
MMK 2424.797186
MNT 4122.280822
MOP 9.342679
MRU 46.281134
MUR 53.009963
MVR 17.83995
MWK 2009.715415
MXN 20.488814
MYR 4.534297
MZN 73.793847
NAD 18.977008
NGN 1613.455832
NIO 42.654087
NOK 11.166081
NPR 170.6838
NZD 1.958184
OMR 0.443963
PAB 1.159048
PEN 3.972249
PGK 4.994115
PHP 68.621207
PKR 323.859866
PLN 4.26251
PYG 7512.067318
QAR 4.22615
RON 5.09321
RSD 117.424881
RUB 91.594945
RWF 1693.63881
SAR 4.332832
SBD 9.289404
SCR 16.15889
SDG 693.947308
SEK 10.707221
SGD 1.472831
SHP 0.86629
SLE 28.395119
SLL 24212.521072
SOS 661.244716
SRD 43.268933
STD 23899.01127
STN 24.490757
SVC 10.139768
SYP 128.024988
SZL 18.975592
THB 36.829424
TJS 11.109263
TMT 4.04129
TND 3.396674
TOP 2.780131
TRY 50.938484
TTD 7.863942
TWD 36.724703
TZS 3007.874511
UAH 51.095453
UGX 4282.328195
USD 1.154654
UYU 46.621799
UZS 14079.73521
VES 505.342782
VND 30338.539825
VUV 138.094479
WST 3.134221
XAF 655.701017
XAG 0.013288
XAU 0.000223
XCD 3.120511
XCG 2.088622
XDR 0.814935
XOF 655.701017
XPF 119.331742
YER 275.503921
ZAR 19.114822
ZMK 10393.272167
ZMW 22.543199
ZWL 371.79819

OCDE: Alerta final a España




España afronta un momento crítico en sus finanzas públicas. En su último examen económico, publicado a finales de 2025, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) hizo sonar todas las alarmas. Aunque el organismo reconoce que la economía española ha mostrado una sorprendente resiliencia tras la pandemia y que el crecimiento del producto interior bruto podría alcanzar el 2,9 % en 2025 y el 2,2 % en 2026, advierte de que ese impulso está sostenido por pilares frágiles: deuda elevada, un déficit estructural enquistado y presiones demográficas que amenazan con desbordar el sistema de prestaciones públicas.

Según los datos del primer semestre de 2025, la economía española creció principalmente gracias al endeudamiento. Por cada euro adicional de producto interior bruto, la deuda pública aumentó 1,5 euros. Los ingresos tributarios subieron un 6,5 %, pero el gasto lo hizo un 6,1 %, generando un desequilibrio de 32.800 millones en sólo seis meses. Los intereses de la deuda alcanzaron más de 20.500 millones de euros, un 8,2 % más que un año antes, una cifra que ya supera el presupuesto anual de muchas políticas públicas. Estos datos reflejan una dinámica insostenible: la economía crece, pero lo hace apoyada en un endeudamiento masivo que absorbe casi toda la capacidad de expansión real.

La OCDE comparte ese diagnóstico: la deuda pública se mantiene en niveles elevados y el déficit estructural ronda el 3 % del PIB. Aunque el déficit nominal descendió al 3,2 % en 2024, el desequilibrio de fondo apenas se ha corregido. Sin medidas contundentes, el organismo alerta de que el envejecimiento de la población y el aumento del gasto público pueden abocar al país a un colapso fiscal. La institución advierte de que, entre 2023 y 2050, el gasto en pensiones crecerá 3,2 puntos del PIB, y si se añaden los costes sanitarios y de cuidados de larga duración la presión total ascenderá a 5,2 puntos. Esta tendencia se agrava porque las prestaciones están indexadas a la inflación y ya no existe un factor automático de sostenibilidad: los ajustes que contemplaba la reforma anterior se pospusieron y el gasto en pensiones depende enteramente del IPC. La OCDE propone volver a vincular la edad y el cálculo de las pensiones a la esperanza de vida o ampliar el periodo de cómputo para mejorar la sostenibilidad.

El organismo también critica que el Plan de Estabilidad a medio plazo presentado por el Gobierno carece de detalles sobre cómo reducir el déficit al 0,8 % y llevar la deuda al 90,6 % del PIB en 2031. Señala que el gasto público está demasiado concentrado en transferencias corrientes –especialmente pensiones y prestaciones por desempleo– mientras que la inversión en educación, servicios básicos e infraestructuras se sitúa por debajo de la media europea. Recomienda reforzar la eficiencia del gasto, recortar partidas improductivas y priorizar el gasto orientado al crecimiento.

Uno de los focos que más preocupa a la OCDE es el mercado laboral. España mantiene la tasa de paro más alta de la organización, a pesar de la creación récord de empleo en 2024. El organismo subraya la necesidad de aprovechar mejor el potencial de los trabajadores sénior y de los inmigrantes para sostener la oferta laboral. Insta a mejorar la formación para adultos, revisar los incentivos al subsidio de mayores de 52 años y facilitar la integración de las personas migrantes. También llama a reducir la carga administrativa y ampliar el acceso a la financiación para pymes y emprendedores, uno de los grandes obstáculos a la productividad española.

La recaudación tributaria es otro punto crítico. El llamado “tax wedge” –la diferencia entre el coste laboral total y el salario neto que percibe el trabajador– se sitúa en el 40,6 % para un trabajador medio sin hijos, muy por encima de la media de la OCDE. La presión fiscal se apoya demasiado en las cotizaciones sociales y el impuesto sobre la renta, mientras que el IVA recauda poco debido a los numerosos tipos reducidos y exenciones. El organismo propone ampliar la base del IVA, revisar las bonificaciones que generan distorsiones y reorientar la carga hacia impuestos menos perjudiciales para el crecimiento, como los ambientales.

El informe dedica un capítulo específico a la vivienda. Entre 2022 y 2024 se concedieron apenas 345.000 licencias de construcción, mientras se formaron 604.000 nuevos hogares; el resultado es un déficit de unas 600.000 viviendas. La OCDE considera que la regulación del alquiler y las trabas urbanísticas estrangulan la oferta, provocando subidas de precios de doble dígito. Recomienda liberar suelo, agilizar y digitalizar los permisos, invertir en vivienda social y establecer un sistema nacional de ayudas al alquiler ajustado a ingresos y precios locales. Sin una intervención decidida, advierte, la tensión en los precios de la vivienda seguirá aumentando y se convertirá en un freno adicional para la competitividad.

El organismo internacional reconoce que España ha tenido un desempeño mejor que el de sus socios en términos de crecimiento y creación de empleo, gracias al consumo privado, la llegada de inmigrantes y la inversión impulsada por los fondos europeos. Sin embargo, insiste en que la productividad por trabajador sigue siendo baja y que el capital humano y tecnológico crece lentamente. La inversión en investigación y desarrollo se mantiene por debajo del objetivo europeo, y muchas pymes siguen teniendo dificultades para acceder a financiación alternativa. Estas debilidades estructurales limitarán el crecimiento potencial si no se abordan con reformas profundas.

El diagnóstico de la OCDE coincide con las advertencias de economistas independientes. José Ramón Riera, uno de los analistas más críticos con la evolución macroeconómica reciente, sostiene que la economía se está inflando artificialmente; por cada euro de PIB que se genera, la deuda pública aumenta 1,5 euros. El déficit consumió en seis meses el 80 % del límite autorizado por Bruselas, y el coste financiero de la deuda supera ya presupuestos completos de ministerios. En su opinión, sin contención del gasto y sin un impulso decidido a la productividad, España entrará en diciembre de 2026 en una situación fiscal extremadamente preocupante.

En 2026 entrará en vigor la nueva regla fiscal europea, que obligará a todos los Estados a situar el déficit por debajo del 3 % y a reducir la deuda de manera sostenida. La OCDE considera que el margen de maniobra del Gobierno español es cada vez menor y que los próximos meses serán decisivos para reconducir las cuentas públicas. Sin reformas estructurales, el crecimiento robusto de hoy podría convertirse en una falsa calma previa a un ajuste doloroso.

El mensaje es claro:
El tiempo se agota. La OCDE no sólo mejora sus previsiones de crecimiento, sino que lanza una advertencia final. España necesita un pacto de Estado para restaurar la sostenibilidad de las cuentas públicas, reformar el sistema de pensiones, reorientar la política fiscal, mejorar la competitividad y garantizar vivienda asequible. De lo contrario, los desequilibrios acumulados acabarán por desatar una crisis fiscal que las generaciones futuras no podrán evitar.