Berliner Boersenzeitung - DOGE: Fracaso en recortar gasto

EUR -
AED 4.232604
AFN 72.035534
ALL 96.229905
AMD 436.063978
ANG 2.063031
AOA 1056.853672
ARS 1608.288639
AUD 1.628143
AWG 2.075962
AZN 1.960692
BAM 1.957434
BBD 2.329434
BDT 141.918458
BGN 1.956459
BHD 0.435223
BIF 3433.350884
BMD 1.152512
BND 1.474424
BOB 7.991671
BRL 6.045618
BSD 1.15656
BTN 106.538464
BWP 15.590946
BYN 3.409731
BYR 22589.234978
BZD 2.326132
CAD 1.570367
CDF 2510.171562
CHF 0.90467
CLF 0.026742
CLP 1055.901073
CNY 7.916597
CNH 7.927219
COP 4257.736565
CRC 545.152668
CUC 1.152512
CUP 30.541568
CVE 110.357114
CZK 24.430606
DJF 205.96102
DKK 7.472093
DOP 70.648663
DZD 151.964427
EGP 60.317863
ERN 17.28768
ETB 180.532105
FJD 2.549298
FKP 0.85988
GBP 0.862667
GEL 3.129021
GGP 0.85988
GHS 12.53146
GIP 0.85988
GMD 84.13335
GNF 10139.41927
GTQ 8.868402
GYD 241.971971
HKD 9.020884
HNL 30.615422
HRK 7.535237
HTG 151.495795
HUF 392.078856
IDR 19493.587776
ILS 3.610486
IMP 0.85988
INR 106.480871
IQD 1515.164691
IRR 1523361.533967
ISK 144.398057
JEP 0.85988
JMD 181.02031
JOD 0.817145
JPY 183.301843
KES 149.377344
KGS 100.787584
KHR 4641.854365
KMF 493.275447
KPW 1037.299048
KRW 1714.638422
KWD 0.353833
KYD 0.963804
KZT 566.132544
LAK 24777.681649
LBP 103572.201208
LKR 359.580137
LRD 211.655748
LSL 19.106365
LTL 3.403068
LVL 0.697143
LYD 7.38213
MAD 10.838647
MDL 20.083676
MGA 4793.980683
MKD 61.638315
MMK 2420.298441
MNT 4114.632723
MOP 9.323782
MRU 45.963166
MUR 52.911605
MVR 17.818152
MWK 2005.565322
MXN 20.554458
MYR 4.525337
MZN 73.650065
NAD 19.106448
NGN 1612.064562
NIO 42.565344
NOK 11.175632
NPR 170.461543
NZD 1.967736
OMR 0.443124
PAB 1.156565
PEN 3.957804
PGK 4.988142
PHP 68.482185
PKR 323.09218
PLN 4.272252
PYG 7488.217844
QAR 4.21672
RON 5.09399
RSD 117.397199
RUB 91.619183
RWF 1690.904043
SAR 4.324871
SBD 9.279635
SCR 16.099368
SDG 692.659536
SEK 10.768723
SGD 1.473204
SHP 0.864682
SLE 28.354241
SLL 24167.596053
SOS 659.847905
SRD 43.065335
STD 23854.671253
STN 24.52036
SVC 10.120447
SYP 127.787462
SZL 19.11187
THB 37.041725
TJS 11.085953
TMT 4.045317
TND 3.400338
TOP 2.774972
TRY 50.934579
TTD 7.848551
TWD 36.777582
TZS 3004.99749
UAH 51.211323
UGX 4329.61388
USD 1.152512
UYU 46.248603
UZS 14035.715452
VES 507.582934
VND 30282.252502
VUV 137.838271
WST 3.128406
XAF 656.502127
XAG 0.013687
XAU 0.000226
XCD 3.114721
XCG 2.08444
XDR 0.816478
XOF 656.502127
XPF 119.331742
YER 274.931461
ZAR 19.304518
ZMK 10373.992316
ZMW 22.466655
ZWL 371.10839

DOGE: Fracaso en recortar gasto




El Departamento de Gasto Eficiente del Gobierno (DOGE), una iniciativa lanzada en 2024 bajo la administración de Donald Trump, prometía revolucionar la gestión fiscal de Estados Unidos recortando gastos innecesarios y optimizando el presupuesto federal. Sin embargo, a más de un año de su creación, DOGE ha sido catalogado como un rotundo fracaso, incapaz de cumplir sus ambiciosos objetivos y generando más críticas que resultados concretos. Este artículo analiza las razones detrás de su ineficacia y el impacto de su desempeño en la economía estadounidense.

DOGE, liderado inicialmente por figuras como Elon Musk y Vivek Ramaswamy, se presentó con la misión de identificar y eliminar gastos federales superfluos, reducir la burocracia y mejorar la eficiencia del gobierno. La propuesta resonó entre quienes abogaban por un gobierno más austero, especialmente tras años de déficits fiscales crecientes. Se estimaba que el gobierno federal gastaría 6.8 billones de dólares en 2024, con un déficit proyectado de 1.9 billones. DOGE prometía ahorros significativos, con metas iniciales de recortar al menos 2 billones en una década.

Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Hasta abril de 2025, los recortes verificables atribuidos a DOGE apenas alcanzan los 100 mil millones de dólares, una fracción de lo prometido, y muchos de estos ahorros provienen de ajustes ya planificados antes de su creación. Programas sociales, infraestructura y defensa, que representan la mayor parte del presupuesto, han resultado intocables debido a presiones políticas y necesidades prácticas. Por ejemplo, intentos de reducir fondos para Medicare o el Departamento de Defensa enfrentaron fuerte oposición en el Congreso, limitando el margen de acción de DOGE.

La estructura de DOGE también ha sido un obstáculo. Diseñado como un organismo consultivo sin autoridad ejecutiva directa, depende de la aprobación de otras agencias y del Congreso para implementar cambios. Esta falta de poder real ha frustrado sus esfuerzos, dejando muchas recomendaciones en el limbo. Además, la rotación de personal clave, incluidas las salidas de algunos asesores prominentes, ha mermado su capacidad operativa. La complejidad del presupuesto federal, con miles de partidas entrelazadas, ha demostrado ser un desafío mayor de lo anticipado.

Otro factor crítico es la percepción pública. DOGE fue promocionado como una solución audaz, pero su incapacidad para generar ahorros visibles ha alimentado el escepticismo. Encuestas recientes muestran que solo el 22% de los estadounidenses cree que DOGE ha tenido un impacto positivo, mientras que el 60% lo considera ineficaz. La retórica inicial, que prometía recortes drásticos sin afectar servicios esenciales, resultó insostenible, erosionando la confianza. Las críticas también señalan que DOGE ha desviado atención de reformas fiscales más amplias, como la simplificación del código tributario o el aumento de ingresos.

El contexto económico no ha ayudado. Con una inflación que, aunque moderada en 2025 (alrededor del 2.5%), sigue presionando los costos, y un crecimiento del PIB proyectado en un modesto 1.8%, los márgenes para recortes agresivos son limitados. La deuda nacional, que supera los 34 billones de dólares, exige soluciones integrales más allá de la reducción de gastos. DOGE, sin una estrategia clara para abordar el lado de los ingresos, como impuestos o crecimiento económico, ha quedado atrapado en un enfoque unilateral.

El impacto de DOGE en la política fiscal ha sido mínimo, pero sus consecuencias políticas son notables. La percepción de fracaso ha debilitado la narrativa de eficiencia gubernamental promovida por sus defensores, afectando la credibilidad de iniciativas similares. Algunos analistas argumentan que DOGE podría haber funcionado mejor como una comisión temporal con metas específicas, en lugar de una entidad permanente con expectativas infladas.

Mirando hacia adelante, el futuro de DOGE es incierto. Sin ajustes significativos en su mandato o estructura, es improbable que cumpla sus promesas originales. La experiencia subraya una lección clave: recortar el gasto federal requiere no solo voluntad política, sino también un enfoque práctico y coordinado que DOGE no ha logrado implementar. Mientras el déficit sigue creciendo, Estados Unidos necesita soluciones más robustas para garantizar la sostenibilidad fiscal.