Berliner Boersenzeitung - DOGE: Fracaso en recortar gasto

EUR -
AED 4.206905
AFN 71.589866
ALL 95.627825
AMD 433.346952
ANG 2.050608
AOA 1050.436762
ARS 1598.48234
AUD 1.626239
AWG 2.063359
AZN 1.95061
BAM 1.945237
BBD 2.3149
BDT 141.034193
BGN 1.957564
BHD 0.432596
BIF 3411.899127
BMD 1.145515
BND 1.465206
BOB 7.941876
BRL 6.0135
BSD 1.149324
BTN 105.875104
BWP 15.493398
BYN 3.388486
BYR 22452.092461
BZD 2.311618
CAD 1.565203
CDF 2494.931712
CHF 0.902775
CLF 0.026459
CLP 1044.74356
CNY 7.868571
CNH 7.902896
COP 4241.12008
CRC 541.744173
CUC 1.145515
CUP 30.356145
CVE 109.669501
CZK 24.450958
DJF 204.675942
DKK 7.472262
DOP 70.206942
DZD 151.785302
EGP 60.067711
ERN 17.182724
ETB 179.402573
FJD 2.542819
FKP 0.85466
GBP 0.863267
GEL 3.110036
GGP 0.85466
GHS 12.453379
GIP 0.85466
GMD 83.622845
GNF 10076.023902
GTQ 8.813145
GYD 240.464293
HKD 8.96677
HNL 30.423871
HRK 7.534736
HTG 150.54728
HUF 392.343435
IDR 19425.642039
ILS 3.595663
IMP 0.85466
INR 105.86511
IQD 1505.724007
IRR 1514112.985193
ISK 144.403808
JEP 0.85466
JMD 179.887724
JOD 0.812159
JPY 182.484538
KES 148.058096
KGS 100.175676
KHR 4612.851814
KMF 490.280442
KPW 1031.001455
KRW 1713.135972
KWD 0.351868
KYD 0.957799
KZT 562.605088
LAK 24623.403846
LBP 102926.863934
LKR 357.341218
LRD 210.337878
LSL 18.987482
LTL 3.382408
LVL 0.692911
LYD 7.33607
MAD 10.771113
MDL 19.958539
MGA 4763.986277
MKD 61.713955
MMK 2405.604459
MNT 4089.652192
MOP 9.264763
MRU 45.675787
MUR 52.705547
MVR 17.709765
MWK 1993.01714
MXN 20.49911
MYR 4.509923
MZN 73.19785
NAD 18.9874
NGN 1591.7964
NIO 42.29921
NOK 11.167967
NPR 169.395019
NZD 1.96741
OMR 0.440409
PAB 1.149359
PEN 3.933143
PGK 4.957019
PHP 68.317375
PKR 321.070695
PLN 4.269821
PYG 7441.495674
QAR 4.190446
RON 5.095279
RSD 117.416399
RUB 92.238199
RWF 1680.324596
SAR 4.298653
SBD 9.223297
SCR 15.949562
SDG 688.453919
SEK 10.77122
SGD 1.466379
SHP 0.859433
SLE 28.179556
SLL 24020.895685
SOS 655.719447
SRD 42.803884
STD 23709.846089
STN 24.367368
SVC 10.057389
SYP 127.011646
SZL 18.992293
THB 36.96007
TJS 11.016879
TMT 4.020757
TND 3.379151
TOP 2.758125
TRY 50.620651
TTD 7.799648
TWD 36.607792
TZS 2995.345058
UAH 50.89091
UGX 4302.636935
USD 1.145515
UYU 45.960438
UZS 13948.261761
VES 504.501324
VND 30125.324163
VUV 137.001435
WST 3.109413
XAF 652.394603
XAG 0.01383
XAU 0.000225
XCD 3.095811
XCG 2.071452
XDR 0.81137
XOF 652.405931
XPF 119.331742
YER 273.262413
ZAR 19.293152
ZMK 10311.029579
ZMW 22.326476
ZWL 368.855337

DOGE: Fracaso en recortar gasto




El Departamento de Gasto Eficiente del Gobierno (DOGE), una iniciativa lanzada en 2024 bajo la administración de Donald Trump, prometía revolucionar la gestión fiscal de Estados Unidos recortando gastos innecesarios y optimizando el presupuesto federal. Sin embargo, a más de un año de su creación, DOGE ha sido catalogado como un rotundo fracaso, incapaz de cumplir sus ambiciosos objetivos y generando más críticas que resultados concretos. Este artículo analiza las razones detrás de su ineficacia y el impacto de su desempeño en la economía estadounidense.

DOGE, liderado inicialmente por figuras como Elon Musk y Vivek Ramaswamy, se presentó con la misión de identificar y eliminar gastos federales superfluos, reducir la burocracia y mejorar la eficiencia del gobierno. La propuesta resonó entre quienes abogaban por un gobierno más austero, especialmente tras años de déficits fiscales crecientes. Se estimaba que el gobierno federal gastaría 6.8 billones de dólares en 2024, con un déficit proyectado de 1.9 billones. DOGE prometía ahorros significativos, con metas iniciales de recortar al menos 2 billones en una década.

Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Hasta abril de 2025, los recortes verificables atribuidos a DOGE apenas alcanzan los 100 mil millones de dólares, una fracción de lo prometido, y muchos de estos ahorros provienen de ajustes ya planificados antes de su creación. Programas sociales, infraestructura y defensa, que representan la mayor parte del presupuesto, han resultado intocables debido a presiones políticas y necesidades prácticas. Por ejemplo, intentos de reducir fondos para Medicare o el Departamento de Defensa enfrentaron fuerte oposición en el Congreso, limitando el margen de acción de DOGE.

La estructura de DOGE también ha sido un obstáculo. Diseñado como un organismo consultivo sin autoridad ejecutiva directa, depende de la aprobación de otras agencias y del Congreso para implementar cambios. Esta falta de poder real ha frustrado sus esfuerzos, dejando muchas recomendaciones en el limbo. Además, la rotación de personal clave, incluidas las salidas de algunos asesores prominentes, ha mermado su capacidad operativa. La complejidad del presupuesto federal, con miles de partidas entrelazadas, ha demostrado ser un desafío mayor de lo anticipado.

Otro factor crítico es la percepción pública. DOGE fue promocionado como una solución audaz, pero su incapacidad para generar ahorros visibles ha alimentado el escepticismo. Encuestas recientes muestran que solo el 22% de los estadounidenses cree que DOGE ha tenido un impacto positivo, mientras que el 60% lo considera ineficaz. La retórica inicial, que prometía recortes drásticos sin afectar servicios esenciales, resultó insostenible, erosionando la confianza. Las críticas también señalan que DOGE ha desviado atención de reformas fiscales más amplias, como la simplificación del código tributario o el aumento de ingresos.

El contexto económico no ha ayudado. Con una inflación que, aunque moderada en 2025 (alrededor del 2.5%), sigue presionando los costos, y un crecimiento del PIB proyectado en un modesto 1.8%, los márgenes para recortes agresivos son limitados. La deuda nacional, que supera los 34 billones de dólares, exige soluciones integrales más allá de la reducción de gastos. DOGE, sin una estrategia clara para abordar el lado de los ingresos, como impuestos o crecimiento económico, ha quedado atrapado en un enfoque unilateral.

El impacto de DOGE en la política fiscal ha sido mínimo, pero sus consecuencias políticas son notables. La percepción de fracaso ha debilitado la narrativa de eficiencia gubernamental promovida por sus defensores, afectando la credibilidad de iniciativas similares. Algunos analistas argumentan que DOGE podría haber funcionado mejor como una comisión temporal con metas específicas, en lugar de una entidad permanente con expectativas infladas.

Mirando hacia adelante, el futuro de DOGE es incierto. Sin ajustes significativos en su mandato o estructura, es improbable que cumpla sus promesas originales. La experiencia subraya una lección clave: recortar el gasto federal requiere no solo voluntad política, sino también un enfoque práctico y coordinado que DOGE no ha logrado implementar. Mientras el déficit sigue creciendo, Estados Unidos necesita soluciones más robustas para garantizar la sostenibilidad fiscal.