Berliner Boersenzeitung - DOGE: Fracaso en recortar gasto

EUR -
AED 4.223641
AFN 71.870242
ALL 96.008357
AMD 435.071371
ANG 2.058835
AOA 1054.617283
ARS 1604.927372
AUD 1.628457
AWG 2.071569
AZN 1.959171
BAM 1.952978
BBD 2.324112
BDT 141.595411
BGN 1.955613
BHD 0.43432
BIF 3425.476113
BMD 1.150073
BND 1.471036
BOB 7.973479
BRL 6.03397
BSD 1.153898
BTN 106.296414
BWP 15.555051
BYN 3.40197
BYR 22541.436182
BZD 2.320816
CAD 1.569309
CDF 2504.859301
CHF 0.905131
CLF 0.026564
CLP 1048.901277
CNY 7.899872
CNH 7.920462
COP 4257.99679
CRC 543.899939
CUC 1.150073
CUP 30.476942
CVE 110.105909
CZK 24.434428
DJF 205.49041
DKK 7.472193
DOP 70.486317
DZD 151.646025
EGP 60.193722
ERN 17.251099
ETB 180.116471
FJD 2.547875
FKP 0.858061
GBP 0.862762
GEL 3.122487
GGP 0.858061
GHS 12.502935
GIP 0.858061
GMD 83.955081
GNF 10116.119473
GTQ 8.848215
GYD 241.421174
HKD 9.002411
HNL 30.544936
HRK 7.53459
HTG 151.146354
HUF 391.841944
IDR 19493.742004
ILS 3.614392
IMP 0.858061
INR 106.298396
IQD 1511.715742
IRR 1520138.102528
ISK 144.403516
JEP 0.858061
JMD 180.603552
JOD 0.815418
JPY 183.31935
KES 149.038153
KGS 100.57426
KHR 4631.207758
KMF 492.231415
KPW 1035.104124
KRW 1714.621526
KWD 0.353142
KYD 0.961611
KZT 564.843865
LAK 24721.387876
LBP 103336.441305
LKR 358.763188
LRD 211.174876
LSL 19.063039
LTL 3.395868
LVL 0.695668
LYD 7.365262
MAD 10.813975
MDL 20.03796
MGA 4782.94363
MKD 61.637855
MMK 2415.177093
MNT 4105.926165
MOP 9.30163
MRU 45.857545
MUR 52.914998
MVR 17.779805
MWK 2000.947963
MXN 20.51443
MYR 4.522129
MZN 73.4872
NAD 19.062956
NGN 1608.527119
NIO 42.467531
NOK 11.183445
NPR 170.069094
NZD 1.973548
OMR 0.442209
PAB 1.153933
PEN 3.948794
PGK 4.976744
PHP 68.505842
PKR 322.348333
PLN 4.271746
PYG 7471.107654
QAR 4.207121
RON 5.094023
RSD 117.421366
RUB 91.415753
RWF 1687.01112
SAR 4.31598
SBD 9.259999
SCR 16.875782
SDG 691.194098
SEK 10.77625
SGD 1.47149
SHP 0.862853
SLE 28.293359
SLL 24116.463866
SOS 658.328755
SRD 42.974212
STD 23804.194795
STN 24.464333
SVC 10.09741
SYP 127.517064
SZL 19.067869
THB 37.078704
TJS 11.060719
TMT 4.036757
TND 3.392598
TOP 2.7691
TRY 50.820876
TTD 7.830686
TWD 36.73361
TZS 3001.514106
UAH 51.093421
UGX 4319.758439
USD 1.150073
UYU 46.143328
UZS 14003.766147
VES 506.508889
VND 30226.225803
VUV 137.546605
WST 3.121786
XAF 654.99068
XAG 0.013712
XAU 0.000225
XCD 3.10813
XCG 2.079695
XDR 0.814598
XOF 655.002053
XPF 119.331742
YER 274.350186
ZAR 19.31122
ZMK 10352.03943
ZMW 22.41532
ZWL 370.323125

DOGE: Fracaso en recortar gasto




El Departamento de Gasto Eficiente del Gobierno (DOGE), una iniciativa lanzada en 2024 bajo la administración de Donald Trump, prometía revolucionar la gestión fiscal de Estados Unidos recortando gastos innecesarios y optimizando el presupuesto federal. Sin embargo, a más de un año de su creación, DOGE ha sido catalogado como un rotundo fracaso, incapaz de cumplir sus ambiciosos objetivos y generando más críticas que resultados concretos. Este artículo analiza las razones detrás de su ineficacia y el impacto de su desempeño en la economía estadounidense.

DOGE, liderado inicialmente por figuras como Elon Musk y Vivek Ramaswamy, se presentó con la misión de identificar y eliminar gastos federales superfluos, reducir la burocracia y mejorar la eficiencia del gobierno. La propuesta resonó entre quienes abogaban por un gobierno más austero, especialmente tras años de déficits fiscales crecientes. Se estimaba que el gobierno federal gastaría 6.8 billones de dólares en 2024, con un déficit proyectado de 1.9 billones. DOGE prometía ahorros significativos, con metas iniciales de recortar al menos 2 billones en una década.

Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Hasta abril de 2025, los recortes verificables atribuidos a DOGE apenas alcanzan los 100 mil millones de dólares, una fracción de lo prometido, y muchos de estos ahorros provienen de ajustes ya planificados antes de su creación. Programas sociales, infraestructura y defensa, que representan la mayor parte del presupuesto, han resultado intocables debido a presiones políticas y necesidades prácticas. Por ejemplo, intentos de reducir fondos para Medicare o el Departamento de Defensa enfrentaron fuerte oposición en el Congreso, limitando el margen de acción de DOGE.

La estructura de DOGE también ha sido un obstáculo. Diseñado como un organismo consultivo sin autoridad ejecutiva directa, depende de la aprobación de otras agencias y del Congreso para implementar cambios. Esta falta de poder real ha frustrado sus esfuerzos, dejando muchas recomendaciones en el limbo. Además, la rotación de personal clave, incluidas las salidas de algunos asesores prominentes, ha mermado su capacidad operativa. La complejidad del presupuesto federal, con miles de partidas entrelazadas, ha demostrado ser un desafío mayor de lo anticipado.

Otro factor crítico es la percepción pública. DOGE fue promocionado como una solución audaz, pero su incapacidad para generar ahorros visibles ha alimentado el escepticismo. Encuestas recientes muestran que solo el 22% de los estadounidenses cree que DOGE ha tenido un impacto positivo, mientras que el 60% lo considera ineficaz. La retórica inicial, que prometía recortes drásticos sin afectar servicios esenciales, resultó insostenible, erosionando la confianza. Las críticas también señalan que DOGE ha desviado atención de reformas fiscales más amplias, como la simplificación del código tributario o el aumento de ingresos.

El contexto económico no ha ayudado. Con una inflación que, aunque moderada en 2025 (alrededor del 2.5%), sigue presionando los costos, y un crecimiento del PIB proyectado en un modesto 1.8%, los márgenes para recortes agresivos son limitados. La deuda nacional, que supera los 34 billones de dólares, exige soluciones integrales más allá de la reducción de gastos. DOGE, sin una estrategia clara para abordar el lado de los ingresos, como impuestos o crecimiento económico, ha quedado atrapado en un enfoque unilateral.

El impacto de DOGE en la política fiscal ha sido mínimo, pero sus consecuencias políticas son notables. La percepción de fracaso ha debilitado la narrativa de eficiencia gubernamental promovida por sus defensores, afectando la credibilidad de iniciativas similares. Algunos analistas argumentan que DOGE podría haber funcionado mejor como una comisión temporal con metas específicas, en lugar de una entidad permanente con expectativas infladas.

Mirando hacia adelante, el futuro de DOGE es incierto. Sin ajustes significativos en su mandato o estructura, es improbable que cumpla sus promesas originales. La experiencia subraya una lección clave: recortar el gasto federal requiere no solo voluntad política, sino también un enfoque práctico y coordinado que DOGE no ha logrado implementar. Mientras el déficit sigue creciendo, Estados Unidos necesita soluciones más robustas para garantizar la sostenibilidad fiscal.